martes, 5 de noviembre de 2013

CERNUDA EN LA MEMORIA

Hoy se cumplen cincuenta años de la muerte de Luis Cernuda, uno de los grandes poetas de la generación del 27. Este aniversario quizás ha pasado un tanto desapercibido en los medios de comunicación y en el mundillo cultural de hoy. Todo tiene su explicación: no conviene recordar a un hombre profundamente inconformista y rebelde, que se alineó siempre con los más desafavorecidos y que vivió sin doblegarse a nada ni a nadie.
Nos queda su poesía, que nace, como en los románticos, del conflicto entre la realidad y el deseo. Podéis leer alguno de sus poemas en este enlace de Poesía en español.

Rescato un breve  reportaje que emitió TVE con motivo del centenario de su nacimiento para conocer un poco mejor su personalidad.
Recuerdo hoy uno de sus poemas más famosos, inspirado en uno de los versos de la rima LXVI de Bécquer, para que su poesía siga viva en todos nosotros.
DONDE HABITE EL OLVIDO
Donde habite el olvido,
 En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea 
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
 Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
 Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
 Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
 No esconda como acero
 En mi pecho su ala,
 Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
 Sometiendo a otra vida su vida, 
 Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, 
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; 
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, 
 Disuelto en niebla, ausencia, 
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos; 
Donde habite el olvido.

LA «SONATINA» DE RUBÉN DARÍO, EJEMPLO DE LENGUA MODERNISTA

«Yo también admiraba al autor de Prosas profanas, el maestro incomparable de la forma y de la sensación»
Antonio Machado [prólogo a  Soledades]
La «Sonatina» de Rubén Darío es uno de esos poemas populares de los que todo el mundo recuerda algún verso y que sin falta se ha leído en las clases de Literatura en el instituto. Esto no quita para que sea un ejemplo perfecto de la lengua que quisieron cultivar los modernistas, una lengua muy cuidada que buscaba la belleza ante todo y una lengua que pretendía ser expresión de esa literatura de los sentidos que persiguieron incesantemente. Un ejemplo de poesía modernista, con la inequívoca firma de Rubén Darío.


El estilo cuidado y renovado por completo de los modernistas se aprecia en los vocablos exóticos (por ejemplo, las alusiones a remotos lugares orientales -Golconda, Ormuz, China-), en el empleo de neologismos y cultismos extraños hasta entonces en nuestra lengua («azur», «nelumbos», «hipsipila», «crisálida») o en las adjetivaciones insólitas e inesperadas («el halcón encantado», «los cisnes unánimes»). Además, el uso de símbolos,  repetidos en otros poemas de Rubén Darío, ayuda a que la expresión sea más  sugerente y evocadora. Así, los «cisnes» simbolizan la belleza y la pureza; lo «azul» es lo ideal, lo infinito; la «hipsipila» y la «mariposa» son los dos estados del alma, la imperfección y la perfección; el «pavo real» representa la belleza; la torre de marfil es en muchas ocasiones el interior del poeta. La belleza también se consigue con una cuidada ambientación que combina lo fantástico («un dragón colosal», «el hada madrina», «en caballo con alas»), con lo medieval («la dueña», «la rueca», «el halcón», «el bufón») y con el máximo refinamiento (el palacio real lleno de mármoles y oros).
Igualmente la «Sonatina» es un extraordinario ejemplo de poesía sensorial, de literatura de los sentidos. El cromatismo y la plasticidad de las palabras deslumbran la vista («rojo», «escarlata», «azules», «oro», «rosa», «marfil», «brillante»). La recreación de olores y sensaciones olfativas impregna todo el poema: las «Islas de las Rosas fragantes», los lirios, los jazmines,...A todo ello ayuda el magistral empleo de la sinestesia, tan del gusto de los poetas simbolistas, que confunde sensaciones de diferentes sentidos, como en el verso quince («la dulzura de luz»). Es el sentido del oído el que sin duda está más cuidado y trabajado en todo el poema. La métrica y los recursos literarios buscan la recreación de un ritmo de gran musicalidad. Los versos alejandrinos con rimas agudas y la distribución de acentos fijos en las sílabas tercera y sexta de cada hemistiquio confieren una andadura rítmica a todo el poema. Las aliteraciones («los suspiros se escapan de su boca de fresa», «la libélula vaga de una vaga ilusión»), las armonías imitativas («está mudo el teclado de su clave sonoro»), las anáforas, las reduplicaciones, el polisíndeton y los paralelismos refuerzan extraordinariamente la musicalidad, acorde con el título, «sonatina», pues se trata sin duda de una composición agradable al oído por sus logrados efectos melódicos.
Por todo ello, Antonio Machado se refirió a Rubén Darío como el «maestro incomparable de la forma y de la sensación».
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A continuación os dejo la presentación que elaboré para explicar la poesía de Rubén Darío.
 

lunes, 4 de noviembre de 2013

«CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA»: REPASO A LOS TEMAS CARACTERÍSTICOS DE RUBÉN DARÍO

«Canción de otoño en primavera» es el título de uno  de los poemas más famosos de Rubén Darío, aparecido en Cantos de vida y esperanza, obra de madurez que depura considerablemente la exuberancia formal de Prosas profanas y revela la amargura que el poeta descubre en «las honduras del alma». 
En el poema, con un sugerente título por el simbolismo y la paradoja que encierra, se dan cita los temas característicos de la poesía de Rubén Darío: el amor («plural ha sido / la celeste historia de mi corazón»), el paso del tiempo (como lo recuerdan el título y el estribillo), la desazón interior («cuando quiero llorar no lloro... / y a veces lloro sin querer»), la amargura existencial («la vida es dura. Amarga y pesa»), la propia creación poética («¡ya no hay princesa que cantar!»), los deseos insaciables («mi sed de amor no tiene fin») y la ilusión depositada en una enigmática esperanza («¡Más es mía el Alba de oro!»).
La poesía amorosa es abundante en todos los libros de Rubén Darío. Pedro Salinas señaló que más que un «poeta del amor» fue un «poeta erótico» puesto que siempre permaneció «confinado en la consideración del amor como una fuerza, admirable en sí, un impulso vital, de belleza propia e intransferible, que arroja al que lo posee de mujer en mujer, conserva su independencia final de todas ellas y sigue gozándose en su mismo goce». En este repaso de su historia amorosa nos presenta primero «una dulce niña», luego «otra» «más sensitiva»,  después «otra» que buscaba «un amor de exceso», luego «las demás», todas sin nombre, que fugazmente desaparecen de su vida y de su poema, porque todas son, en fin, «fantasmas de mi corazón». En su itinerario amoroso no han faltado tampoco las alusiones bíblicas (Herodías y Salomé) y mitológicas (la bacante). Tantas mujeres y, sin embargo, tan solo, tan «tristemente solo» como apunta Salinas. A pesar de todo, el poeta seguirá buscando el amor ideal y se acercará «a los rosales del jardín».
El estribillo, propio de toda «canción» y repetido en cinco ocasiones aunque con alguna variante, nos recuerda que en esta composición vuelca su obsesión por el paso del tiempo. No es tanto una «elegía de la juventud perdida» como la constatación de la inexorable pérdida de la juventud en un futuro inminente, lo que acentúa su dramatismo, como ya comentó también Pedro Salinas. El tópico clásico del «tempus fugit» resalta la melancolía que impregna todo el poema: «la Primavera / y la carne acaban también». El «tiempo terco» provoca la desazón interior del poeta pero no termina con los deseos insaciables de amor, aunque para él ya no haya princesas como la de la «Sonatina» que cantar. Un resquicio de esperanza en medio de tanta amargura existencial se agrandará en el enigmático verso final.
El poema, en definitiva, aborda todos los grandes temas de la lírica partiendo de la experiencia personal y de la expresión sincera de los sentimientos.
Pero la «Canción de otoño en primavera» es también un extraordinario ejemplo del quehacer expresivo de Rubén Darío. La «trabazón rítmica y melódica» de sus versos, en palabras de Joaquina Navarro, ayuda a matizar el sentido de sus palabras. Los sentimientos y el ritmo del poema están hermanados, hay una perfecta fusión entre el contenido y la forma. Los versos eneasílabos, las rimas agudas, las distribuciones de los acentos, el estribillo, las repeticiones de palabras, la sintaxis de los versos basada en anticadencias y cadencias, las correlaciones por oposición y contraste sintonizan perfectamente con el tono general del poema y refuerzan la expresión de sus sentimientos. A ello contribuye también un estilo cuidado y de gran elaboración que emplea las metáforas, las sinestesias o los hipérbatos con acierto y con gran capacidad de sugerencia.

Os dejo la versión que hizo de este poema el gran Paco Ibáñez, un cantautor que ha ayudado a popularizar la poesía en castellano, siempre con un exquisito gusto y con una voz tan personal.

lunes, 28 de octubre de 2013

ROMANTICISMO ESPAÑOL: PON A PRUEBA TUS CONOCIMIENTOS

Untitled. Castle (de la serie Romanticism).
Fotografía de Lou Reed, el genial rockero que
falleció ayer, autor de estupendas letras y
enamorado de la estética romántica
Ahora que se acerca el examen de los dos primeros temas, os propongo un repaso rápido con este juego de preguntas y respuestas que he preparado sobre el Romanticismo español: EL ROMANTICISMO.
Está claro que para estudiar con profundidad cualquier materia no basta con este juego u otros similares (como los de Testeando), sino que debemos repasar con antelación los contenidos tratados (mediante resúmenes o esquemas) y las actividades realizadas y corregidas en clase (ejercicios, comentarios de textos,...). Las consultas al libro y al cuaderno de clase son fundamentales durante el estudio. El blog os puede ayudar también para organizar los contenidos y actividades que constituyen el examen. A propósito, os dejo la presentación que utilicé en clase para explicar el tema del Romanticismo (aunque ya estaba enlazada hacía varios días en la columna de la derecha en el apartado de 4º de ESO).


Solo al final de todo este trabajo tiene sentido un pasatiempo como este, que sirve para repasar de otra forma lo ya estudiado:
Pincha este enlace: EL ROMANTICISMO.





miércoles, 23 de octubre de 2013

«NEGRA SOMBRA» DE ROSALÍA DE CASTRO


Rosalía de Castro
Además de Bécquer, en la poesía romántica de la segunda mitad del siglo XIX ocupa un lugar preferente la poetisa gallega Rosalía de Castro. Ella representa un claro precedente de la poesía contemporánea entendida como comunicación de una experiencia personal. Sus poemas, escritos en gallego o en castellano, tienen, como hemos visto en Bécquer, un estilo sencillo en el que el verso fluye rítmicamente y las palabras están cargadas de connotaciones simbólicas. 
Entre estos símbolos, destacan las sombras, que remiten a significados distintos: voces de ultratumba unas veces, elementos del paisaje sombrío y lúgubre tan del gusto romántico en otras ocasiones, o también un estado vital caracterizado por el dolor y la tristeza, porque la vida siempre nos provoca angustia. Este pesimismo existencial, esta angustia de vivir, teñirá muchos de sus poemas.
Leer «Negra sombra», de su libro Follas novas, y escuchar la versión que hizo del poema Luz Casal puede ser una estupenda forma de empezar a conocer a Rosalía de Castro. La «negra sombra» remite para algunos críticos a la soledad, para otros al recuerdo del pasado, para otros es representación de la angustia y el dolor que le acompañaron durante toda su vida. 



lunes, 21 de octubre de 2013

ATLAS SONORO DEL ESPAÑOL

Ilustración de Fernando Vicente
en El País
Con motivo de la celebración del VI Congreso Internacional de la Lengua Española estos días en Panamá, el diario EL PAÍS lleva a cabo una iniciativa muy sugerente, la de crear un atlas sonoro del español contando con la participación de autores de todos los países hispanohablantes, que han elegido la palabra que mejor representa a cada una de sus naciones, y con la participación de todos los internautas que deseen proponer la palabra que mejor identifica a cada país.
Las palabras del muestrario inicial dejan ya claro que el español es una lengua de gran riqueza y en continua expansión. Estas son las elegidas: boludo, jailón, patiperro, vaina, tuanis, asere, yapa, cipote, contradiós, parqueadero, kaibil, pija, pinche, chunche, sinvergüenzura, curuvica, huachafo, bregar, olla, celeste, bochinche. Detrás de ellas resuenan las lenguas índigenas americanas, las voces populares, el espanglish, la riqueza de acepciones, la expresividad desbordante,... Así es el español del siglo XXI.

jueves, 17 de octubre de 2013

LA POESÍA EN LAS «RIMAS» DE BÉCQUER

«Joven romántica»
Dibujo de G.A. Bécquer
 Tomado de CVC
Bécquer expresa en varias de sus rimas lo que significa la poesía para él. La poesía es anterior al poema («espíritu sin nombre, / indefinible esencia» [Rima V]) y puede estar fuera del poeta («podrá no haber poetas / pero siempre habrá poesía» [Rima IV]). La poesía está en la naturaleza, en el misterio, en el sentimiento y en la mujer. Estos son los grandes temas de las Rimas y se enuncian en las estrofas de esa Rima IV ya citada. La naturaleza se concreta en el canto a la luz, los perfumes y armonías del aire o la primavera; todo lo que la humanidad perciba como un enigma o un misterio será poesía también; las risas, los lamentos, los suspiros, las incertidumbres, las esperanzas y recuerdos igualmente son poesía; el amor y la mujer son la poesía y los tres "forman un triángulo en el que cada uno de los lados se prolonga sobre el otro hasta confundirse" (en palabras de Enrique Rull).
La identificación de mujer y poesía es constante en las Rimas. La poesía es el sentimiento y el sentimiento es la mujer:
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía eres...tú
[Rima XXI]
Pero esta mujer no es cualquiera, no es real, es un ideal. En la Rima XI  dialoga con dos mujeres reales, la morena ardiente y apasionada y la rubia pálida y tierna, pero no son ellas las que persigue el poeta. Bécquer habla también con la mujer ideal que, sin embargo, se esfuma en un sueño, en un imposible:
-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte.
                                                  -¡Oh, ven, ven tú!
[Rima XI]
«La musa y el poeta»
Dibujo de G. A. Bécquer
Tomado de CVC
La búsqueda de un imposible es también la lucha del poeta con el idioma. La dificultad de la expresión poética, las carencias y limitaciones del lenguaje son temas repetidos en sus Rimas. Él querría que las palabras fuesen a un tiempo «suspiros y risas, colores y notas» y constata que el idioma es mezquino para tan alto fin [Rima I]. Él desearía que el genio creador despertara con «la mano de nieve» que arrancara las notas que están dormidas dentro de uno [Rima VII]. Él sabe, en fin, que la tarea del poeta es la de un ser elegido: sólo al creador, al «genio», le es dada la facultad de unir la inspiración («embriaguez divina / del genio creador») con la razón («gigante voz que el caos / ordena en el cerebro») como nos dice en la Rima III.
A pesar de que Bécquer declaró en las Cartas literarias a una mujer que no era «muy fuerte en esto de las definiciones», sí que estos versos que hemos leído y comentado nos acercan a lo que es para él la poesía.

miércoles, 9 de octubre de 2013

DON JUAN, FAUSTO Y FRANKENSTEIN, PERSONAJES ROMÁNTICOS

El espíritu romántico, profundamente idealista, insatisfecho y rebelde, nos ha legado la creación o la revitalización de personajes literarios que plasman sus inquietudes y su visión del mundo. Entre sus páginas abundan bandoleros y gitanas (como en Carmen, la novela de Mérimée); piratas y corsarios (protagonistas de numerosas leyendas y canciones); caballeros medievales (como Ivanhoe de Walter Scott, novela en la que también aparece Robin Hood); damas sensibles y enamoradizas (como La dama de las camelias de Dumas) y jóvenes suicidas (como Werther, el personaje de Goethe).
Entre todos ellos nos fijaremos en tres personajes representativos de este espíritu romántico, convertidos hoy en mitos de la modernidad e inspiradores de numerosas obras literarias, musicales, artísticas y cinematográficas (entre las que se encuentran los carteles de las películas que sirven para ilustrar esta entrada). Son don Juan, Fausto y Frankenstein.

Don Juan, cuyo origen rastreamos en la obra del español Tirso de Molina El burlador de Sevilla y convidado de piedra, es un seductor valiente, un osado conquistador de mujeres, un libertino que sabe que no conocerá la felicidad con ninguna mujer.  Para lord Byron, autor de un poema épico titulado Don Juan, es el arquetipo de la libertad, de la rebeldía ante la ley humana y la divina, y del heroísmo individualista. En España donjuanes serán Félix de Montemar, protagonista de El estudiante de Salamanca de Espronceda, y don Juan Tenorio, el protagonista del drama homónimo de José Zorrilla. El espíritu rebelde del primero se mantiene hasta la hora de su muerte: no se arrepiente de su vida pasada y desafía a Dios antes de morir. El don Juan de Zorrilla, sin embargo, se salva del infierno en el último momento, al arrepentirse de sus pecados y dejarse llevar por la mano de doña Inés desde su tumba, pues la joven ha hecho un pacto con Dios para salvar el alma de don Juan.

Fausto, protagonista ya de una antigua leyenda germánica, es un sabio, astrólogo y alquimista, que, insatisfecho con su vida, pacta con el diablo y vende  su alma a cambio de la sabiduría y los placeres mundanos. Goethe inmortalizó a este personaje en su obra de teatro y lo convirtió en símbolo de la humanidad, que yerra cuando actúa, pero que debe actuar para encontrar la salvación. En la obra se plantean cuestiones capitales para la humanidad: ¿cuáles son los límites del saber?, ¿es posible el conocimiento sin la acción?, ¿en qué medida somos reflejo de lo divino?,...

Frankenstein es, junto a la criatura creada por él, el protagonista de la obra de Mary W. Shelley, una novela entre el terror gótico y la ciencia ficción. Está inspirada en el mito clásico de Prometeo, el titán que desafió a los dioses y entregó el fuego a los hombres. La novela narra el intento de doctor Frankenstein de crear un ser humano y su dramático fracaso. Entre las diferentes interpretaciones que se han hecho de esta novela, destaca la que la considera como símbolo de la perversión que puede traer el desarrollo científico: igual que la criatura se rebela contra su creador, el uso irresponsable de la ciencia y la tecnología puede acarrear a la humanidad consecuencias negativas.

Don Juan, Fausto y Frankenstein son protagonistas de obras que siguen inquietando a los lectores de hoy. Es una buena oportunidad para acercarnos a alguna de ellas.

lunes, 7 de octubre de 2013

LA ESTÉTICA DEL ROMANTICISMO

El Romanticismo es el movimiento cultural de la primera mitad del siglo XIX que exalta por encima de todo la libertad y los sentimientos. Sus propuestas estéticas nacen de su actitud hostil ante el Neoclasicismo del siglo XVIII,  de su afinidad con los postulados políticos de los liberales y  de su base filosófica idealista.
Eugène Delacroix,  
La libertad guiando al pueblo (1830)
A diferencia de los neoclásicos, los románticos no persiguen la obra perfecta sometida a la razón, sino que pretenden crear obras sugestivas que conmuevan al lector o al espectador. La libertad, el subjetivismo y la imaginación serán los nuevos pilares del arte romántico.
Los principios liberales, propuestos por la burguesía para la política y la economía, serán adoptados también para la creación artística. El arte es sinónimo de libertad: no hay reglas, no hay buen gusto, todo cabe en la obra artística.
El Romanticismo se alimenta del idealismo alemán: la filosofía deja de preocuparse por lo exterior y centra su atención en el yo como realidad principal. Buscan la belleza y la libertad absolutas pero la realidad frustrará continuamente sus deseos e ideales. Las respuestas románticas, originadas por este desengaño ante la realidad, serán la rebeldía, el aislamiento, la evasión o el suicidio.

Para completar el tema podéis leer otras entradas del blog que tratan este mismo asunto:
Además, os dejo la presentación que preparé para explicar en clase el Romanticismo.

viernes, 4 de octubre de 2013

LITERATURA, GIMNASIA PARA EL CEREBRO

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho
Miguel de Cervantes
En un artículo publicado ayer por El país, escrito por Javier Sampedro a raíz de un estudio publicado en la revista Science, descubrimos (aunque ya lo barruntábamos) que la literatura (solo la gran literatura) estimula las áreas cerebrales implicadas en la emoción social y la empatía, esto es, las que nos permiten ponernos en la piel del otro.
Amilkar Feria Flores
"La alta literatura nos obliga a expandir nuestro conocimiento de las vidas de otros, y a percibir el mundo desde varios puntos de vista simultáneos": esta es una de las principales conclusiones de un estudio de la Nueva Escuela de Investigación Social de Nueva York. Frente a otras formas de literatura popular (best sellers, literatura comercial, libros intrascendentes,...), solo las obras literarias de ficción y de calidad, requieren "una implicación intelectual y un pensamiento creativo de sus lectores", por lo que ponen en funcionamiento capacidades fundamentales para nuestro  desarrollo como seres humanos inteligentes y creativos.
Este estudio viene a demostrar científicamente lo que pensábamos acerca de las enormes posibilidades intelectuales y emocionales que proporciona la literatura: con ella vives todo con más intensidad, aprendes nuevos conocimientos, te entretienes, fomentas la imaginación, comprendes mejor lo que te rodea y a los demás, ayudas a mejorar la expresión,..., y además estimulas y activas facultades de la mente. Todo un prodigio a nuestro alcance.

martes, 1 de octubre de 2013

MEJORAR LA EXPRESIÓN ESCRITA

Entre los principales objetivos que deben alcanzarse en Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato están el uso de la lengua para expresarse de forma coherente y adecuada en las diferentes situaciones de comunicación que plantean las actividades social y cultural y el uso eficaz de la lengua en la actividad escolar para buscar, seleccionar y procesar información y para componer textos propios del ámbito académico. Por tanto, la expresión escrita (igual que la oral) es objeto continuo de evaluación por parte de los profesores.

Durante el curso son muchos los ejercicios, exámenes y trabajos que el profesor corrige a los alumnos. En clase de Lengua castellana y Literatura las correcciones se realizan siempre de la misma forma: se señalan en el trabajo correspondiente y en un lugar destacado se apunta la palabra clave (o varias si es el caso) que resume qué es lo que debe corregirse en futuros trabajos. Los errores, que pueden ser de muy diferentes tipos, se agrupan en cinco bloques y en cada uno de ellos se especifican las incorrecciones más frecuentes.
  1. Presentación
  2. Ortografía
  3. Morfología y sintaxis
  4. Léxico
  5. Composición del texto
En cada bloque se recogen las palabras claves y las correcciones que deben realizarse en adelante.

Todo esto aparece recogido en la plantilla que os adjunto en esta entrada.  Sirve para entender adecuadamente las correcciones del profesor (en qué consiste el fallo cometido) y también para que la utilicéis en la revisión y corrección de todos vuestros trabajos escritos.



Palabra clave
Corrección

1
PRESENTACIÓN
Presentación descuidada o impropia
MÁRGENES
No usa márgenes o son excesivos
CALIGRAFÍA
Escritura ilegible, mala caligrafía
2
ORTOGRAFÍA
Comete abundantes faltas de ortografía (se especifica cuáles)
TILDES
No acentúa correctamente
PUNTUACIÓN
Emplea inadecuadamente los signos de puntuación
3
VERBOS
Conjuga erróneamente alguna forma verbal
CONCORDANCIAS
Hay fallos de concordancia (entre el sujeto y el verbo, entre el sustantivo y el adjetivo,…)
NEXOS
Se emplean erróneamente las conjunciones
SINTAXIS
Existen errores sintácticos (dequeísmo, laísmo, anacolutos,…)
4
REGISTRO
Usa un registro lingüístico inadecuado
REPETICIONES
Abusa de la repetición de palabras o expresiones
IMPRECISIONES
Utiliza palabras imprecisas, palabras baúl
5
COHERENCIA
No señala claramente la organización de las ideas, no divide el texto en párrafos
COHESIÓN
No relaciona las ideas e informaciones que expone