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jueves, 7 de septiembre de 2023

LITERATURA Y PUBLICIDAD: UNA EXTRAÑA PAREJA

Durante el curso vamos a trabajar en 4º de ESO tanto los textos literarios como los publicitarios. Aunque tengan propósitos muy diferentes, es cierto que la publicidad echa mano en ocasiones de la literatura, por su creatividad y su expresividad. Como aperitivo a todo ello, vamos a recordar en el arranque del curso algunos anuncios que han popularizado textos literarios en los últimos años y que nos recuerdan que la palabra literaria está tocada por una magia especial. Sirvan en esta ocasión los anuncios para acercarnos a algunos de los autores que vamos a estudiar este año, cuya sensibilidad no está nada lejos de la actual.

Empezamos por el más reciente, este de la campaña del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que fomenta los caminos naturales de España para la práctica del senderismo y que aprovecha los famosos versos de Antonio Machado.

  
 
Quizás el primer anuncio que empleó un texto literario con una clara intención de dar un sentido nuevo al mismo fue este de Seat con la voz de Julio Cortázar leyendo su Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
 
     
 
Más cercano en el tiempo es este otro anuncio de Cervezas Alhambra que conjuga las palabras vitalistas del poeta Juan Ramón Jiménez con la escritora Elvira Sastre.
 
  
 
Los creativos publicitarios no solo se han fijado en los autores del último siglo, sino que en ocasiones han reparado en los clásicos, dotados siempre de una gran capacidad expresiva que da a todo lo que tocan un aire especial. Así lo demuestran estos versos de Lope de Vega definiendo el amor puestos al servicio de una campaña de turismo de la Comunidad Valenciana.
 
 
 
En este video,  como conclusión, algunos publicistas nos hablan de esa extraña relación entre publicidad y literatura y nos descubren otros anuncios basados en textos literarios que nos abren la puerta a nuevos autores y lecturas.
 
 
A partir de estos textos publicitarios que aprovechan la literatura, los alumnos van a reflexionar y comentar distintos aspectos temáticos y formales, para seguir profundizando en el estudio de los textos literarios y no literarios.

miércoles, 17 de junio de 2020

FALSAS ATRIBUCIONES LITERARIAS, ENTRE LA IMPOSTURA Y EL JUEGO


Se acerca el final de curso, un curso extraño y singular, sin duda, e inevitablemente en las revistas escolares o en los blogs o en las páginas webs de colegios e institutos o en los actos de clausura (virtuales) se volverán a repetir los acostumbrados tópicos sobre la enseñanza y el aprendizaje y los textos sobre educación o motivación que tanto gustan en estos momentos en que se termina una etapa educativa o un curso escolar. 
Un falso Modigliani. Por Elmyr de Hory
Y ciertamente entre estos últimos textos se advierte, desde hace ya un tiempo, un especial regusto por citar tres o cuatro con especial reiteración. Y curiosamente en cuanto uno se pone a rastrear la autoría de esos textos pronto se da cuenta de que han sido atribuidos falsamente a autores de gran prestigio en nuestra literatura como Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Pablo Neruda, Mario Benedetti o Gabriel Celaya. Y calamitosamente caemos en alguno de los principales errores que deberíamos evitar, al menos, en el campo educativo, el de no ejercer la crítica y la lectura competente, por ejemplo. Y eso que en el estudio de la literatura ya estamos prevenidos y conocemos las historias de autores apócrifos como Mateo Luján de Sayavedra y Alonso Fernández de Avellaneda o casos como los de Lope de Vega (a quien se atribuyen más de mil obras, pero solo son suyas unas trescientas, según los estudios filológicos) o Calderón de la Barca que en 1677 se quejaba en el prólogo a una edición de sus autos sacramentales de la publicación de textos que «sin ser míos andan con mi nombre».

En los últimos días, por otras razones, los medios de comunicación han hablado de este asunto que tanto revuelo levanta siempre en las redes. Valgan estos dos ejemplos: el artículo de Verne en El País Este poema no es de Neruda: hablamos con los autores apócrifos clásicos de internet y el programa Por fin no es lunes de Onda Cero en esta entrevista con la profesora Susana Gil-Albarellos.

Aunque en la mayoría de los casos la falsa atribución esté desautorizada, paradójicamente sigue triunfando. Hagamos un repaso por algunos de esos textos que todavía se siguen leyendo y citando recurrentemente en Internet.
El primero es un poema atribuido a Gabriel Celaya que en varios institutos he visto repetir como homenaje a los profesores que se iban a jubilar o como exaltación de la profesión:
Educar es lo mismo
que poner un motor a una barca…
Hay que medir, pensar, equilibrar…
y poner todo en marcha.
Pero para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar,
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño,
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que, cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera enarbolada.
El profesor Antonio Chicharro nos reveló en su blog la verdadera autoría del poema: el hermano de La Salle Fermín Gainza. A pesar de ello, la falsa atribución sigue teniendo éxito.
Otro poema de carácter motivante, en la línea de la literatura de autoayuda, muy frecuente en estas fechas, es el atribuido a Mario Benedetti, No te rindas. A pesar de las búsquedas de su autoría nadie ha logrado revelar el nombre del poeta.
El poema Instantes, otras veces titulado Momentos, ha sido atribuido erróneamente a Jorge Luis Borges.
Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

En Wikipedia se hace un análisis exhaustivo del origen del equívoco y de la verdadera autoría que recaería en Don Herold, contradiciendo a su vez a María Kodama, la esposa de Borges, quien lo atribuyó a la escritora estadounidense Nadine Stair, autora de la que incluso se duda de su existencia, como avala Ivan Almeida en un artículo que puede leerse también en internet. Este estudio termina con estas palabras que aportan una nueva e irónica valoración de las falsas atribuciones: «No hay que olvidar que, a pesar de todo […] hay personas a quienes la lectura de Instantes ha llevado a descubrir Ficciones. Quizá la historia de la literatura sea la historia de algunos grandes errores de lectura. Por suerte, Borges escribió un texto célebre, llamado Borges y yo. Nunca sabremos a cuál de los dos le está sucediendo esta historia. Pero podemos estar seguros de que el otro se divierte jubilosamente».
Otro de los autores a los que se le han atribuido erróneamente numerosos poemas es Pablo Neruda. La Fundación dedicada al poeta ya sentenció que Muere lentamente quien no viaja, Nunca te quejes o Queda prohibido no son obra del poeta chileno. Según Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación Pablo Neruda, Muere lentamente quien no viaja es de la autora brasileña Martha Medeiros, Queda prohibido es del escritor español Alfredo Cuervo, como atestigua el artículo citado antes de Verne, y Nunca te quejes es de autor desconocido. A pesar de todo ello, cuando buscamos en la red cualquiera de estos versos muchas páginas siguen atribuyendo a Neruda su autoría.
Nunca te quejes de nadie, ni de nada,
porque fundamentalmente tú has hecho
lo que querías en tu vida.

Acepta la dificultad de edificarte a ti
mismo y el valor de empezar corrigiéndote.
El triunfo del verdadero hombre surge de
las cenizas de su error.

Nunca te quejes de tu soledad o de tu
suerte, enfréntala con valor y acéptala.
De una manera u otra es el resultado de
tus actos y prueba que tú siempre
has de ganar.[…]

Termino este pequeño repaso por algunas de las falsas atribuciones que triunfan en Internet con un par de breves reflexiones. Los lectores debemos estar alerta siempre en el acto de la lectura pues somos piezas esenciales de él junto al autor y la obra, por lo que la mejora de nuestra competencia lectora nunca tenemos que darla por concluida. Y en nuestro acceso a la información a través de las redes, no debemos creer todo lo que vemos escrito sin más, aun en páginas reputadas.
Para otro momento dejo el apasionante juego de las metafalsificaciones, cimentado en la ironía, como el que demostró Max Aub en su ingeniosa Antología traducida o el que llevó a cabo en la prestigiosa revista Quimera Vicente Luis Mora, quien suplantó brillantemente a diferentes críticos y estudiosos, en un número dedicado a Literatura y falsificación, siguiendo la estela de otros autores como Clarín que ya había practicado estos juegos en sus Folletos literarios. Todo ello sin perder de vista el excelente cuento de Jorge Luis Borges Pierre Menard, autor del Quijote, que termina con estas sugerentes palabras: Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte detenido y rudimentario de la lectura: la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones erróneas. Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la Odisea como si fuera posterior a la Eneida y el libro Le jardin du Centaure de madame Henri Bachelier como si fuera de madame Henri Bachelier. Esa técnica puebla de aventura los libros más calmosos. Atribuir a Louis Ferdinand Céline o a James Joyce la Imitación de Cristo ¿no es una suficiente renovación de esos tenues avisos espirituales?
Las falsas atribuciones ya no son una impostura, sino que se convierten en todo un estupendo juego literario en el que se reflexiona sobre la autoría de la obra y se abre el camino a géneros como la autoficción o la metaficción.

jueves, 26 de abril de 2018

EL PERSONAJE COLECTIVO EN «FUENTE OVEJUNA» DE LOPE DE VEGA

Uno de los rasgos más característicos de Fuente Ovejuna es la creación de un personaje colectivo, el pueblo de Fuente Ovejuna, como protagonista de la acción drmática, especialmente en el tercer acto. Si bien no es un personaje homogéneo en los dos primeros actos, en el el tercero, a partir de la escena de la junta y las palabras de Laurencia, cambia el tratamiento en la forma de presentar a los personajes del pueblo. 
A continuación podéis leer una parte del artículo «En torno a Fuente Ovejuna y su personaje colectivo» del  profesor Jesús Cañas, recogido en la web de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que explica cómo se crea ese personaje colectivo.
El protagonista de Fuente Ovejuna no es siempre colectivo en el argumento. Es un personaje que se colectiviza. Lope, al principio de la acción, va presentado a seres individuales, construidos sobre tópicos tipos funcionales de la comedia nueva […]. Pero, llegado un momento concreto, se produce la metamorfosis. Los contornos individuales desaparecen y el personaje colectivo emerge en toda su extensión, en toda su grandeza. Tal momento concreto se halla casi en las postrimerías de la comedia, al comienzo de la jornada tercera, cuando son incluidas las escenas de la junta, cuando se produce la intervención de Laurencia, que insulta a sus convecinos y les hace tomar conciencia de su verdadero poder como grupo, como colectividad. Antes nos encontrábamos con seres aislados, que sólo actúan como grupo para vitorear al Comendador cuando vuelve de la guerra, que sufren, uno por uno las arbitrariedades de Fernán Gómez sin que apenas hagan nada, -excepción hecha de Frondoso cuando se atreve a defender a Laurencia, y, menos, Mengo cuando defiende a Jacinta-, para remediarlo. Ahora surge el colectivo, y todos los habitantes de Fuente Ovejuna, distribuidos organizativamente en dos conjuntos, un ejército de hombres y otro de mujeres, actúan como un solo individuo para poner freno a los desmanes del Comendador, y asumen, como un solo individuo y sin fisuras, las consecuencias de sus hechos, como muy bien queda puesto de manifiesto en las investigaciones del juez pesquisidor, en las escenas de las torturas.

A partir de la creación del personaje colectivo los tipos que dieron origen a los agonistas que en él se integran pierden funcionalidad. Desaparecen los rasgos tópicos, propios del tipo funcional sobre el que se creó cada individuo, y aparece un personaje nuevo, colectivo, que es sustituto y heredero del héroe trágico tradicional, un personaje que no tiene encaje exacto en ningún tipo tópico de los que forman parte, como constituyente, de la poética del género. A partir de ese momento los agonistas construidos sobre el tipo del viejo pierden su papel tópico (Esteban, Juan Rojo, Regidores); Barrildo, sus rasgos de criado; Mengo, por regla general, los suyos de gracioso; Pascuala, los de dama y criada; Jacinta, los de dama. Las mujeres, como indica Laurencia, se transforman en soldados. Todos los habitantes de Fuente Ovejuna celebran como un solo personaje la muerte del Comendador. Todos a una adoptan el papel de héroe valiente y esforzado.
Escena de Fuente Ovejuna representada por la compañía de Antonio Gades.
Fotografía tomada de El País.

Pese a todo, la inclusión del personaje colectivo no supone la anulación completa y absoluta de todos los caracteres que los agonistas habían recibido en la primera parte del argumento. Algunos de ellos, cuando es necesario para el buen desarrollo de la acción, para el encadenamiento lógico de los sucesos, mantienen rasgos y actitudes propias del tipo sobre el que primitivamente se construyeron. Tal acontece con Esteban, que ejerce como viejo sensato cuando advierte a sus convecinos de que llegaría a Fuente Ovejuna un juez pesquisidor, y propone las medidas necesarias para superar esa prueba. O sucede con Mengo, gracioso útil, con sus intervenciones, para rebajar la tensión acumulada en la escena de las torturas y su preparación. O con Laurencia y Frondoso, dama y galán, respectivamente, en la escena de las torturas. Pero, salvo en esos casos, es la colectividad la que predomina, como queda bien puesto de manifiesto en las ya mencionadas escenas de las torturas, o en los instantes del desenlace, en los que hallamos, junto a otros individuales, un único personaje colectivo, con un portavoz también único, Esteban, que interviene ante los Reyes, representa a todos los demás, y transmite a los monarcas las razones y el pensamiento de todos.

En alguna circunstancia, ya en la parte última de la comedia, cuando el grupo es lo que se utiliza, puede aparecer algún agonista individualizado. Así ocurre con el niño destacado en el episodio de las torturas. Pero no se rompe con ello el predominio de la colectividad. El niño no es sino una concreción del personaje colectivo, como antes hemos adelantado. A él se le asigna una función muy específica, es convertido en un medio en ensalzar aún más al nuevo héroe resultante, el pueblo de Fuente Ovejuna en su conjunto, al mostrar cómo es éste un grupo compacto, sin fisuras, en el que hasta los más jóvenes, los supuestamente más débiles, se sienten absolutamente solidarios con sus mayores, comparten, voluntariamente, la responsabilidad de todos, asumen, junto a todos, el carácter admirable del nuevo protagonista conformado, y comparten junto a él las alabanzas que pueda merecer su actuación.

Sobre las diferentes interpretaciones ideológicas que ha suscitado la obra a propósito del empleo de este personaje colectivo que se rebela contra una autoridad injusta, debatiremos en clase: ¿es legítima la rebelión de los campesinos?, ¿reclaman un orden social igualitario, es decir,  sin privilegios para la nobleza?, ¿qué papel desempeñan los Reyes?, ¿tuvo un mensaje revolucionario la obra en tiempos de Lope de Vega?

lunes, 20 de marzo de 2017

EL TEATRO BARROCO: LA REPRESENTACIÓN DE «FUENTE OVEJUNA» (Y 2)

Cartel de la representación de la obra
en el pueblo de Fuenteovejuna
Lope de Vega escribió Fuente Ovejuna hacia 1611 o 1612, cuando ya había cumplido los cincuenta años y había alcanzado la madurez literaria.  Solía vender sus comedias a los directores teatrales, quienes, al comprarlas, adquirían el derecho a representarlas tantas veces como quisieran y a retocarlas a su gusto. Debía recibir unos quinientos reales por comedia, pero la petición de nuevas obras era continua y Lope, gracias a su facilidad creativa y su extraordinaria fecundidad, lograba satisfacer la demanda de los «autores», nombre que se daba entonces a los directores de las compañías teatrales. La obra apareció impresa en la Parte XII (de sus comedias que iba agrupando de doce en doce) en 1619, cuando ya había sido representada numerosas veces.

Para completar la entrada anterior, os dejo ahora unos enlaces que nos ayudarán a entender mejor la representación de la obra de Lope de Vega que hemos estado leyendo estos días: cómo eran las compañías teatrales del siglo XVII y cómo era el público de la época. También podéis conocer otras formas de representar la obra en los dos últimos enlaces.
  • En primer lugar para conocer cómo eran las compañías teatrales de la época y cómo eran los actores conviene consultar este enlace de la siempre recomendable página de Materiales de Lengua y Literatura.
  • Sobre la disposición del público y su forma de comportarse en los corrales de comedias la consulta de este enlace de la misma página citada es imprescindible.
  • El programa de RTVE «La mitad invisible» nos acerca a los preparativos y representación de la obra en el pueblo de Fuente Ovejuna el año pasado.