viernes, 10 de mayo de 2013

EL BOOM DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA


Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y
Gabriel García Márquez
Hace cincuenta años, en la década de los sesenta del siglo pasado, la prensa comenzó a hablar de un boom de la novela latinoamericana. Bajo esa etiqueta aparecieron autores muy diversos, de promociones y edades diferentes, de países distintos. Si bien son muchas las novelas de gran calidad y originalidad que se publican en esa década, también es cierto que el movimiento de renovación de la narrativa hispanoamericana había empezado mucho antes.
Ni críticos ni historiadores ni lectores se ponen de acuerdo en  quiénes forman parte de ese boom. No se puede hablar de generación pero los novelistas que publican en aquellos años (Vargas Llosa, García Márquez, Donoso, Cabrera Infante) y quienes habían publicado en los años anteriores (Carpentier, Lezama Lima, Fuentes, Onetti, Sábato,...), desde planteamientos distintos, proponen una nueva novela  que busca una estética propia del continente americano (el barroquismo, el indigenismo, el realismo mágico), que experimenta con técnicas renovadoras y que muestra una actitud de compromiso contra las diversas formas de opresión y dictadura.
Cito algunos de los principales títulos de aquella década prodigiosa:  El astillero de Juan Carlos Onetti, La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, La ciudad y los perros de Mario Vargas Llosa, Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, El siglo de las luces de Alejo Carpentier,  Rayuela de Julio Cortázar, Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante, Paradiso de José Lezama Lima, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez y Conversación en La Catedral de Vargas Llosa. Todas ellas son novelas fruto de una elaboración cuidadísima y nos sumergen en mundos muy sugestivos y diferentes entre sí. Como algunas de ellas son extremadamente complejas, sugiero a los que queráis leerlas que empecéis por los títulos mencionados de García Márquez, Vargas Llosa y Onetti. Son novelas que siempre resultan un descubrimiento deslumbrante para sus lectores.
Este fenómeno literario del boom, auspiciado y fomentado por editoriales, medios de comunicación y agentes literarios, perdió fuelle en los años setenta, aunque todos estos novelistas continuaron publicando y han mantenido viva la novela hispanoamericana hasta nuestros días, sirviendo de maestros en muchos casos a las nuevas generaciones de escritores. En 1971, además, el caso Padilla (poeta cubano que se vio obligado a autoinculparse de actitudes antirrevolucionarias) separó a estos autores que habían sido amigos y habían compartido ideas políticas (mostraron su admiración por la Revolución cubana de 1959). Las trayectorias literarias de cada uno discurrirán por caminos personales a partir de entonces.

Esta es la valoración que hacía sobre el boom Julio Cortázar, uno de sus más destacados autores, en una entrevista de 1977:

 

Para ampliar información sobre el boom podéis consultar este especial que el diario El País publicó en noviembre pasado con motivo de su cincuenta aniversario. Ahí encontraréis informaciones, estudios, valoraciones y lecturas sobre esos estupendos novelistas.

lunes, 6 de mayo de 2013

BORGES NOS PRESENTA A CORTÁZAR

Jorge Luis Borges nos cuenta cómo era el escritor argentino Julio Cortázar en el prólogo a la edición que preparó de sus Cuentos. Una estupenda presentación  en la que nos refiere cómo se publicó su primer cuento, Casa tomada, y en la que nos muestra apuntes reveladores del mundo de Cortázar, de sus personajes y de su estilo.
Ambos autores se profesaron mutua admiración: para Cortázar el choque que le produjo la escritura de Borges fue sin duda el más grande que recibió de ningún otro autor; el testimonio de Borges lo podemos leer a continuación.

Hacia mil novecientos cuarenta y tantos, yo era secretario de redacción de una revista literaria, más o menos secreta. Una tarde, una tarde como las otras, un muchacho muy alto, cuyos rasgos no puedo recobrar, me trajo un cuento manuscrito. Le dije que volviera a los diez días y que le daría mi parecer. Volvió a la semana. Le dije que su cuento me gustaba y que ya había sido entregado a la imprenta. Poco después, Julio Cortázar leyó en letras de molde Casa Tomada con dos ilustraciones a lápiz de Norah Borges. Pasaron los años y me confió una noche, en París, que ésa había sido su primera publicación. Me honra haber sido su instrumento.
   El tema de aquel cuento es la ocupación gradual de una casa por una invisible presencia. En ulteriores piezas Julio Cortázar lo retomaría de un modo más indirecto y por ende más eficaz.
   Cuando Dante Gabriel Rossetti leyó la novela Cumbres Borrascosas le escribió a un amigo: «La acción transcurre en el infierno, pero los lugares, no sé por qué, tienen nombres ingleses.»Algo análogo pasa con la obra de Cortázar. Los personajes de la fábula son deliberadamente triviales. Los rige una rutina de casuales amores y de casuales discordias. Se mueven entre cosas triviales: marcas de cigarrillo, vidrieras, mostradores, whisky, farmacias, aeropuertos y andenes. Se resignan a los periódicos y a la radio. La topografía corresponde a Buenos Aires o a París y podemos creer al principio que se trata de meras crónicas. Poco a poco sentimos que no es así. Muy sutilmente el narrador nos ha atraído a su terrible mundo, en que la dicha es imposible. Es un mundo poroso, en el que se entretejen los seres; la conciencia de un hombre puede entrar en la de un animal o la de un animal en un hombre. También se juega con la materia de la que estamos hechos, el tiempo. En algunos relatos fluyen y se confunden dos series temporales.
   El estilo no parece cuidado, pero cada palabra ha sido elegida. Nadie puede contar el argumento de un texto de Cortázar; cada texto consta de determinadas palabras en un determinado orden. Si tratamos de resumirlo verificamos que algo precioso se ha perdido.

[Joge Luis Borges, prólogo a la edición de Cuentos de Julio Cortázar, Hyspamérica ediciones] 

En este enlace os presento una  selección de cinco cuentos de Julio Cortázar, entre ellos el mencionado Casa tomada. Completan esta breve antología cuatro piezas magistrales de Cortázar: Continuidad de los parques (o la superposición de realidad y ficción), La noche boca arriba (donde juega con el tiempo admirablemente), No se culpe a nadie (en el que el terror irrumpe en lo cotidiano) y La isla a mediodía (en el que vuelve a mezclar realidad y ficción). Espero que sean una buena manera de entrar en ese mundo tan particular de sus cuentos, verdaderas joyas a las que el autor comparó con la esfera: «[el cuento] es algo que tiene un ciclo perfecto e implacable; algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos».
 

jueves, 2 de mayo de 2013

EL UNIVERSO DE BORGES

El universo (que otros llaman la Biblioteca) se compone de un número idefinido, y tal vez infinito, de galerías hexagonales, con vastos pozos de ventilación en el medio, cercado por barandas bajísimas. Desde cualquier hexágono, se ven los pisos inferiores y superiores: interminablemente.
(Jorge Luis Borges, La Biblioteca de Babel)
El argentino Jorge Luis Borges es un autor imprescindible dentro de la literatura en castellano del siglo XX. Creador de una voz personal, su literatura continúa estimulando hoy a sus lectores así como a muchos autores que siguen su magisterio.
Borges, a quien ya estudiamos como poeta ultraísta en la segunda década del siglo XX, es quien inicia la renovación estética del género del cuento a partir de los años cuarenta y uno de sus grandes autores. Su interés por la literatura fantástica, por las literaturas germánicas y por la filosofía son coetáneos a los libros de relatos breves que empieza a publicar en esos años. Después de Historia universal de la infamia (1935), sus libros de cuentos El jardín de senderos que se bifurcan (1941), Artificios (1944) -estos dos recogidos en Ficciones (1944)-, y El Aleph (1949) son las obras que lo encumbran como maestro del cuento. Posteriormente, El hacedor (1960, que incluye también poemas y ensayos), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975) certifican ese estatus privilegiado.
Entre sus temas predilectos, siempre de origen filosófico, destacan el carácter ilusorio de la realidad, que se confunde con la ficción; el misterio de la identidad (desarrollado en los motivos del doble, el sueño o la reencarnación), el mundo como laberinto indescifrable y el tiempo (la muerte, el destino, la eternidad, la concepción circular del tiempo, el infinito).
En sus relatos elabora un mundo personal, con imágenes propias, con símbolos que adquieren diversos significados según el contexto en que los emplea y con estructuras a su vez también simbólicas. Entre los símbolos destacan los espejos, el laberinto, las bibliotecas o los tigres. Entre las estructuras más gratas a Borges están las construcciones basadas en las simetrías, las correspondencias y los equilibrios. La concepción circular del tiempo y los desenlaces sorprendentes serán rasgos característicos de muchos de sus cuentos. El estilo de Borges está marcado por una sutil ironía y por la concisión expresiva. De él dijo Cortázar: «la gran lección de Borges no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba».
Fue un escritor provisto de una gran cultura que abarcaba desde la literatura anglosajona (Poe y James y Lovecraft) a la filosofía (la oriental o la de Leibniz o la de Spinoza), desde la literatura porteña a las distintas mitologías (grecolatina o nórdica). El personal manejo del autor de sus múltiples lecturas, capaz de entremezclar en un relato referencias muy diversas entre sí, hace que el lector se sitúe ante un universo sorprendente, un universo preñado de lecturas, como una biblioteca.

Como presentación al universo de Borges un texto que escribió sobre sí mismo y una selección de cuentos. El texto pertenece a El hacedor y se titula «Borges y yo». Además de reflexionar sobre la propia identidad, nos ofrece un muestrario de sus preocupaciones y de sus gustos literarios y filosóficos, así como una profunda meditación sobre el arte y la vida. [Podéis escuchar el texto en la voz del propio autor en este enlace de Palabra Virtual Borges y yo de Jorge Luis Borges por Jorge Luis Borges].

BORGES Y YO
Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro.
Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro.

No sé cuál de los dos escribe esta página.

La selección de cuentos es personal: he elegido solo cinco, como invitación a un universo rico como el de Borges, siempre personal, atractivo, sugerente y sorprendente. Espero que os gusten estos relatos (Las ruinas circulares, La casa de Asterión, Emma Zunz, El Aleph, La intrusa) y os abran las puertas a otros cuentos de Borges. 

lunes, 29 de abril de 2013

UN PASEO POR LA PRENSA DIGITAL

La prensa digital se ha convertido desde hace unos años en el medio de comunicación más completo que existe. Su soporte, Internet, le ha permitido enriquecer enormemente lo que es la prensa en papel y sumarle características de los otros medios (la inmediatez de la radio o el lenguaje audiovisual de la televisión).
Las señas de identidad de la prensa digital son su carácter multimedia, la hipertextualidad, la interactividad y la virtualidad. 
  • Es multimedia: incluye textos, imágenes, audios y vídeos.
  • Se basa en la hipertextualidad: presenta hipertextos, es decir, textos que enlazan o remiten al lector a otros textos que le sirven para ampliar la información.
  • Es interactiva: permite al usuario convertirse en autor expresando sus opiniones en los foros, enviando material propio o seleccionando el tipo de información que desea recibir.
  • Es virtual: rompe las barreras del espacio y del tiempo ya que no es necesario acudir a un lugar para adquirir la publicación y se puede consultar en cualquier momento. La prensa digital se caracteriza por la posibilidad de ir actualizando sus contenidos constantemente, lo que le da inmediatez (como la radio) y le permite una continua reelaboración.
El periódico digital presenta todas las secciones que pueden leerse en la prensa tradicional (secciones fijas como internacional, nacional, cultura, deportes; o secciones variables como ciencia, salud, nuevas tecnologías,...), con la ventaja de que se puede acceder a cada una de ellas desde la página inicial. 
La prensa digital presenta al igual que la tradicional diferentes géneros periodísticos: informativos (noticias, reportajes), de opinión (editorial, artículo de opinión, críticas especializadas, cartas al director) y mixtos (crónicas, entrevistas). Además incluye otros géneros que el periódico de papel no posee: foros de debate, chats, encuestas, entrevistas en línea, infografías animadas o blogs.
Vamos a navegar por las páginas de algunos de los periódicos digitales para familiarizarnos con este medio de comunicación y descubrir cómo están organizados (sus secciones) y qué diferentes tipos de textos nos ofrecen (sus géneros periodísticos).
En tu cuaderno de clase deberás responder a estas cuestiones sobre el periódico que tú elijas de los cinco que hemos visitado:
  • ¿Es igual la portada del periódico digital que la del periódico de papel? Razona tu respuesta.
  • ¿Cuál es la información más importante del día? ¿Cómo se destaca?
  • ¿Se resaltan las informaciones ocurridas recientemente?
  • Además de textos escritos, ¿hay fotografías, ilustraciones, dibujos, audios o vídeos? ¿Hay galerías de fotos? ¿Y de vídeos?
  • ¿Qué secciones aparecen en el periódico digital?
  • ¿Qué secciones no aparecen en la prensa tradicional?
  • Busca ejemplos de noticias, entrevistas, crónicas, críticas y artículos de opinión.
  • Busca ejemplos de infografías y de blogs que tenga el periódico.
  • Señala qué tipos de servicios ofrece al usuario (pronóstico del tiempo, sorteos, juegos,...)
  • ¿Qué espacios permiten la participación del lector?
  • ¿Has aprendido algo nuevo con esta actividad de lectura de la prensa digital?

viernes, 26 de abril de 2013

MUSEO DE LOS HORRORES: LEÍSMO, LAÍSMO, LOÍSMO, DEQUEÍSMO

A propósito del estudio de los complementos del verbo hemos presentado en clase de 2º de E.S.O. algunas de las incorrecciones lingüísticas más frecuentes que oímos y leemos en castellano: unas tienen que ver con la confusión en el uso de los pronombres personales de tercera persona (leísmo, laísmo, loísmo) y otra con el uso incorrecto de la preposición de ante la conjunción que cuando no es necesaria (dequeísmo). Todas ellas forman parte de lo que el Centro Virtual Cervantes llamó El museo de los horrores (en este enlace los más curiosos podéis consultar otros usos incorrectos frecuentes en nuestra lengua).
En estas oraciones encontraréis las incorreciones lingüísticas ejemplificadas. A continuación leeréis la explicación. 
(1) *Ese libro le he leído ya.
(2) *La he dado el encargo.
(3) *A tu amigo lo dieron un permiso.
(4) *Opina de que no es posible.
  • Leísmo: empleo de le o les en lugar de lo o los, es decir, usar para el complemento directo la forma propia del indirecto (1). La Real Academia de la Lengua, debido a su gran uso, admite el empleo de le como complemento directo cuando hace referencia a persona de sexo masculino.
  • Laísmo: empleo de la o las en lugar de le o les, esto es, usar para el complemento indirecto femenino la forma propia del complemento directo (2).
  • Loísmo: uso de lo o los en lugar de le o les, es decir, emplear para el complemento indirecto la forma propia del complemento directo (3).
  • Dequeísmo: empleo incorrecto de la preposición de ante la conjunción que cuando el verbo no admite esta preposición (4). 
Podéis completar la entrada resolviendo estos ejercicios interactivos de Proyecto Aula: loísmo, laísmo, leísmo.

miércoles, 24 de abril de 2013

LA NOVELA SEGÚN DELIBES

Miguel Delibes nos dejó en varios textos sus ideas acerca de la novela. Recojo a continuación algunas de sus opiniones sobre qué es para él la novela, cómo han de tratarse sus diferentes elementos compositivos y cuál ha de ser la función de este género literario. Estas son las ideas que dan sentido a la labor de cincuenta años que abarca su trayectoria literaria, desde La sombra del ciprés es alargada (1948) a El hereje (1998).

Definición de novela
«En toda novela debe haber, al menos, tres elementos: un hombre, un paisaje y una pasión».

«Novelar o fabular es narrar una anécdota, contar una historia. Para ello se manejan una serie de elementos: personajes, tiempo, construcción, enfoque, estilo. A mi ver, con estos elementos se pueden hacer todas las experiencias que nos dé la gana..., todas menos destruirlos, porque entonces destruiríamos la novela».

La materia de las novelas
«El novelista auténtico se nutre de la observación y la invención tanto como de sí mismo. El novelista auténtico tiene dentro de sí, no un personaje, sino cientos de personajes. De aquí que lo primero que el novelista debe observar es su propio interior. En este sentido, toda novela, todo protagonista de novela, lleva en sí mucho de la vida del autor. Vivir es un constante determinarse entre diversas alternativas. Mas, ante las cuartillas vírgenes, el novelista debe tener la imaginación suficiente para recular y rehacer su vida conforme otro itinerario que anteriormente desdeñó. Imaginativamente puede, pues, recrearse. Por aquí concluiremos que por encima de la potencia inventiva y del don de observación, debe contar el novelista con la facultad de desdoblamiento: no soy así pero pude ser así. Dar testimonio, en una palabra, no sólo de lo que le ha ocurrido, sino de lo que podría haberle ocurrido en cada caso y cada circunstancia».

Los personajes
«Yo doy a mis personajes un lugar preponderante entre todos los elementos que se conjugan en una novela. Unos personajes que vivan de verdad relegan, hasta diluir su importancia, la arquitectura novelesca, hacen del estilo un vehículo expositivo cuya existencia apenas se percibe y pueden hacer verosímil el más absurdo de los argumentos».

Técnica y estilo
«Cada novela requiere una técnica y un estilo. No puede narrarse de la misma manera el problema de un pueblo en la agonía (Las ratas), que el problema de un hombre acosado por la mediocridad y la estulticia (Cinco horas con Mario). El primer quehacer del novelista, una vez elegido el tema es, pues, acertar con la fórmula, y el segundo, coger el tono [...] Resueltos estos problemas, la temperatura de creación -que algunos llamaron musa, e inspiración otros- no puede negársenos. En ese momento han de entrar en juego los recursos selectivos del novelista para eliminar lo accesorio. Quiero decir que una vez en posesión de la fórmula (técnica) y cogido el tono (estilo), lo difícil no es hacer una novela larga, una novela río, sino decir lo que queremos decir con el menor número de palabras posible».

Función de la novela y del novelista
«La novela no puede permanecer anclada en su antigua misión de entretener a la burguesía, pero yo pienso que mayor interés aún que los experimentos formales tienen las innovaciones de fondo. La novela, hoy, antes que divertir -para esto ya están el cine comercial y la televisión-, debe inquietar. Es, tal vez, el instrumento más directo de que disponemos para barrenar la oronda seguridad de una burguesía satisfecha».

«Nuestra misión consiste en criticar, molestar, denunciar, aguijonear al sistema de hoy y al de mañana porque todos los sistemas son susceptibles de perfeccionamiento, y esto, a mi ver, sólo puede hacerse desde una conciencia libre, sin vinculaciones políticas concretas».

[Los textos están tomados de su diario de 1970 Un año de mi vida y de las conversaciones mantenidas por el autor con el periodista César Alonso de los Ríos].

LA OBRA LITERARIA DE MIGUEL DELIBES

Os dejo este vídeo de la U.N.E.D, con guion de Ana María Freire y Amparo Medina-Bocos, que recorre la trayectoria literaria de Miguel Delibes, como introducción a la figura del escritor vallisoletano.
 
Otros enlaces para profundizar en la vida y obra de Miguel Delibes son estos:

viernes, 19 de abril de 2013

LA NOVELA SOCIAL DE LOS CINCUENTA

Fruto de los cambios que se van produciendo en los años cincuenta (fracaso de la autarquía, incipiente apertura al exterior, primeros atisbos de oposición al régimen,...) va a nacer una nueva forma de hacer novela, la novela social, que reproduce fielmente la realidad que quiere retratar (es realista) y busca de manera más o menos explícita una intención social (denuncia la desigualdad, la miseria, el atraso o la falta de libertades).
Los temas más recurrentes de estas novelas son la infructuosidad de los esfuerzos del pueblo y la soledad social. La problemática social del momento en toda su amplitud se recoge en estas novelas: las duras condiciones de la vida en el campo, el atraso económico y cultural de España, la emigración que llega a las ciudades, la miseria y la marginación de los suburbios, la vida insustancial de la burguesía,... 
Las novelas sociales van a presentar como rasgos característicos la multiplicación de diferentes acciones narrativas, la presencia de un protagonista colectivo y la condensación temporal y espacial. Para presentar estas acciones, personajes y marcos escénicos los novelistas emplearán dos tipos de enfoques distintos: el objetivismo y el realismo crítico. El realismo crítico pretende realizar en la novela una denuncia social explícita de todo aquello que narra, con interpretaciones y valoraciones del autor. Por contra, el objetivismo se presenta sin ninguna aparente intervención del autor. El enfoque objetivista adopta la postura del «autor-cámara» imparcial, la técnica del «magnetofonismo» en la transcripción de los diálogos y el estilo directo y desnudo de la crónica.
Los principales autores objetivistas o próximos al objetivismo son Rafael Sánchez Ferlosio, Juan García Hortelano, Ignacio Aldecoa, Jesús Fernández Santos  y Carmen Martín Gaite. Entre los novelistas del realismo crítico destacamos a Armando López Salinas, Jesús López Pacheco, José Manuel Caballero Bonald y Juan Goytisolo.

Os dejo en este enlace la presentación que preparé para explicar en clase la novela social española de los años cincuenta.


Cuando estudiéis en «Historia» la España de estos años seguro que entenderéis mejor todo lo que hemos comentado en clase. Para que conozcáis otros testimonios artísticos de esos años os dejo las fotografías que acompañan esta entrada, que fueron realizadas por el director aragonés Carlos Saura en aquellos años, y unos enlaces a las magníficas películas de Luis García Berlanga: Bienvenido Míster Marshall (1953), Plácido (1961) y El verdugo (1963).



martes, 16 de abril de 2013

PASCUAL, ANDREA Y PEDRO: NARRADORES SOLITARIOS Y ANGUSTIADOS

Entre las novelas españolas publicadas en la década de los años cuarenta, tras la Guerra Civil, destacan tres obras que inauguran una nueva forma de novelar:
  • La familia de Pascual Duarte (1942) de Camilo José Cela
  • Nada (1945) de Carmen Laforet
  • La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes
Los tres títulos se desmarcaban de las novelas triunfalistas de la época: presentaban protagonistas desarraigados, desorientados, angustiados que contrastaban con  los héroes idealizados de las novelas falangistas y estaban escritos con un estilo opuesto a la prosa retórica y grandilocuente de la novela triunfalista.
Los protagonistas de las tres novelas (Pascual, Andrea y Pedro) son la expresión y el reflejo amargo de la vida cotidiana, intentan expresar una problemática existencial que gira en torno a temas como la inadaptación, la soledad, la frustración y la muerte. Los tres comparten además la condición de narradores protagonistas en primera persona con lo que su testimonio vital llega de forma directa al lector.
Pascual Duarte es un campesino extremeño condenado a muerte que ha vivido una vida marcada por el origen familiar (padres monstruosos, infancia sórdida, un hermanito anormal a quien un cerdo le come las orejas y termina ahogado en una tinaja de aceite) y el medio (condicionado por la pobreza extrema y la incultura).  Su relato está plagado de desgracias y de violencia.
Andrea, la protagonista de Nada (título tan del gusto de los existencialistas), nos narra su estancia en Barcelona en casa de unos familiares para estudiar en la Universidad. La expectación inicial pronto se termina al vivir en un ambiente sórdido y mezquino, que solo trae el desencanto y la incomunicación.
Pedro es un hombre confuso, hipersensible, apasionado, insólito, a quien las muertes de amigos y familiares van sumiendo en el pesimismo y la desesperanza.
Las tres novelas, cuyos fragmentos iniciales reproducimos después de más información, ilustran muy bien las problemáticas individuales de seres normales y corrientes que se debaten entre la soledad y la frustración en un mundo marcado por la miseria moral y material, por la violencia de la guerra, por la falta de sentido y de ideales y por la incertidumbre de los destinos humanos. Espero que alguna de las tres os llame la atención y la podáis leer una vez que acaben todos los exámenes.

viernes, 12 de abril de 2013

REDACTAR UN TEXTO EXPOSITIVO BREVE

Después de leer y estudiar varios textos expositivos, es hora de redactar uno propio.
Antes de escribir
Para empezar debes repasar y tener presentes las principales características de esos textos: la intención explicativa, el enfoque objetivo en el tratamiento de la información, la claridad expresiva, su estructura básica formada por introducción, desarrollo y conclusión. Estos rasgos deberán ser tenidos en cuenta a la hora de escribir el texto.
Partimos de un supuesto: la directora del instituto te propone, como estudiante de segundo de E.S.O., la redacción de un texto de unas treinta líneas en el que se recojan las principales informaciones que deben conocer los padres de alumnos de sexto de Primaria sobre la Educación Secundaria Obligatoria: edades de los alumnos, cursos, materias que se imparten, pruebas ordinarias y extraordinarias, promoción de curso, repetición de curso, titulación, itinerarios académicos al finalizar la etapa,... El texto formará parte de un folleto informativo del instituto.
En primer lugar debes buscar información sobre el tema en la página web del instituto  y en otras fuentes.
Desde el comienzo del proceso de redacción hay que tener en cuenta quiénes van a ser los destinatarios del texto, los padres, como queda ya apuntado.
También es importante elaborar un guion o un esquema que recoja los aspectos que se van a tratar y que se adapte al modelo de estructura estudiado en los textos expositivos.
A la hora de escribir
Prepara un borrador del escrito en el que presentes en cada párrafo una idea principal y vayas aportando los datos, informaciones y ejemplos que creas que son más importantes.
Desecha aquellas informaciones que no resulten importantes: tacha lo que no convenga. Preocúpate por la forma de expresar claramente todo aquello que consideras básico en la exposición.
Revisar y corregir
Una vez elaborado el primer borrador, es momento de revisar (intención del texto, adaptación  al destinatario, estructura,...) y corregir (ortografía, puntuación, léxico empleado, repeticiones de palabras, sintaxis,...).
Redacción definitiva
Prepara tu texto definitivo, escrito a mano y presentado de forma limpia y adecuada. La fecha de entrega del texto es el próximo 24 de abril. Junto a la versión final debes entregar los borradores utilizados.

miércoles, 10 de abril de 2013

LOS TEXTOS PRESCRIPTIVOS VISTOS POR CORTÁZAR

Entre los textos expositivos estudiamos un tipo particular de texto que llamamos prescriptivo, esto es, que sirve para señalar órdenes o para indicar cómo se hace algo. El texto prescriptivo tiene como objetivo enseñar o guiar al receptor en la consecución de determinada acción o realización de alguna actividad. 
Textos prescriptivos son las recetas de cocina,  los manuales de instrucciones o los prospectos de los medicamentos porque informan del proceso de realización de una actividad. También son textos prescriptivos aquellos que sirven para señalar órdenes, tal y como se hace en un reglamento de régimen interno, en unas normas de convivencia o en una ley.
Seguramente os resultará fácil seleccionar y encontrar ejemplos de textos prescriptivos y redactar alguno sobre alguna actividad cotidiana un tanto compleja.

Os dejo dos textos de Julio Cortázar, pertenecientes al exquisito libro Historias de cronopios y de famas, que aprovechan de manera imaginativa y personal la estructura de los textos prescriptivos. Son una extraordinaria muestra del poder creativo de los grandes autores y un ejemplo de cómo los textos literarios poseen la capacidad de fecundar cualquier texto y darle una nueva vida.
En el libro encontraréis también instrucciones para llorar, para cantar, para matar hormigas en Roma, para entender pinturas famosas,...

Instrucciones para subir una escalera

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.


Instrucciones para dar cuerda al reloj


Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.


martes, 26 de marzo de 2013

LOS DOCE TRABAJOS DEL ESTUDIANTE

Hércules y la hidra
Es muy frecuente en la escuela y en el instituto que se planteen a los estudiantes actividades que se enuncian siempre de la misma manera. Conviene recordar en qué consisten y tener claro qué se espera del trabajo encomendado. A continuación señalaremos estas tareas escolares típicas y pondremos ejemplos de su uso en el área de Lengua y Literatura, aunque veremos que son trabajadas también en otras asignaturas.

Igual que los de Hércules, doce son vuestros trabajos más arduos:

Analizar: examinar detalladamente los elementos que componen una unidad. 
  • El análisis sintáctico consiste en determinar los diferentes sintagmas que constituyen una oración y sus funciones sintácticas.
Clasificar: señalar la pertenencia de unos elementos a un grupo, clase o categoría.
  • Clasificar los personajes de un texto narrativo consiste en indicar de qué clase son según los diferentes criterios estudiados (importancia, profundidad psicológica,...).
Comparar: mostrar entre dos o más elementos sus similitudes y sus diferencias.
  • Comparar los rasgos característicos de dos movimientos literarios de épocas diferentes consiste en ver sus parecidos y sus diferencias para  establecer claramente cómo se relacionan.
Definir: decir el significado preciso de una palabra o de una expresión.
  • El trabajo de búsqueda de palabras en el diccionario es vital para los estudiantes. En nuestra materia es un ejercicio metalingüístico. Por supuesto, no termina solo con la copia de la definición: se debe aprender y se debe ensayar en alguna oración su uso apropiado.
Describir: señalar los rasgos característicos de una cosa o de un proceso.
  • La descripción, además de un tipo de texto, es una tarea frecuente en nuestra materia: describe los personajes de este cuentodescribe el proceso de la comunicación,...
Enumerar: dar una lista de hechos o ideas sin entrar en detalles.
  • Enumeramos las causas y consecuencias de un acontecimiento histórico, las características de un tipo de texto,... Con ello hacemos una aproximación a lo que estamos estudiando.
Esquematizar: representar gráficamente un tema fijándonos en lo más sustancial.
  • El esquema es un instrumento de estudio y de trabajo que debemos incorporar a nuestra práctica diaria sin necesidad de que nos lo recuerden. Igual que muchas explicaciones de clase empiezan o terminan con un esquema, nuestro estudio debería empezar y acabar con esquemas.
Explicar: dar a conocer lo que se sabe sobre una cuestión determinada.
  • Para explicar o desarrollar un tema debemos seguir un orden claro y redactar el contenido de lo que se nos pide, sin enumeraciones ni esquemas. Explica todo lo que sepas sobre los géneros literarios es una tarea que nos exige definir qué son los géneros literarios, cuáles son los más importantes, definirlos, señalar sus características y poner ejemplos de todos ellos.
Interpretar: señalar el sentido de algo que resulta complicado.
  • Interpretar el sentido de un poema nos obliga a mostrar lo que hemos entendido después de una lectura comprensiva.
Justificar: mostrar las razones por las que se ha optado por una respuesta o señalar razones a favor de un argumento.
  • Siempre que se nos pide la justificación en una respuesta nos obligamos a pensar y razonar acerca de lo que hemos trabajado y estudiado. Ninguna respuesta sin justificación.
Resumir: sintetizar lo más importante de algo (un texto, un libro, una película,...).
  • Resumir el argumento de un cuento o realizar el resumen de un texto expositivo son tareas frecuentes. El resumen, como el esquema, es además un instrumento de aprendizaje muy valioso. Por eso conviene practicarlo frecuentemente. En este enlace puedes encontrar pautas para redactar un resumen.
Valorar: apreciar objetivamente los rasgos de algo y/o mostrar la opinión subjetiva o personal acerca de ello.
  • Tras la lectura de un libro es normal que nos pidan un ejercicio de valoración que no debe quedarse en dos líneas que repitan tópicos y cosas sin interés.
Y siempre, siempre, siempre, leer. La lectura es fundamental en todos nuestros trabajos.

jueves, 21 de marzo de 2013

LOS POEMAS HUMANOS DE CÉSAR VALLEJO

César Vallejo dibujado
por Picasso
Para celebrar el Día Mundial de la Poesía os invito a leer un poema del peruano César Vallejo, uno de los poetas más originales de la literatura en castellano. Es uno de los que mejor ha plasmado el sufrimiento y el dolor del ser humano pero que también ha insuflado a sus poemas el aliento de la esperanza.
Sus poemas, siempre escritos con una lengua sorprendente, se leen con la misma emoción con la que cierra este poema.


Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

 

Considerando
que el hombre procede suavemente del trabajo
y repercute jefe, suena subordinado;
que el diagrama del tiempo
es constante diorama en sus medallas
y, a medio abrir, sus ojos estudiaron,
desde lejanos tiempos,
su fórmula famélica de masa...

 

Comprendiendo sin esfuerzo
que el hombre se queda, a veces, pensando,
como queriendo llorar,
y, sujeto a tenderse como objeto,
se hace buen carpintero, suda, mata
y luego canta, almuerza, se abotona...

 

Considerando también
que el hombre es en verdad un animal
y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza...


Examinando, en fin,
sus encontradas piezas, su retrete,
su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...


Comprendiendo
que él sabe que le quiero,
que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

 

Considerando sus documentos generales
y mirando con lentes aquel certificado
que prueba que nació muy pequeñito...

le hago una seña,
viene,
y le doy un abrazo, emocionado.
¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...


El poema pertenece a Poemas humanos, libro publicado póstumamente en 1939, que puede leerse en este enlace: César Vallejo, «Poemas humanos».

Vallejo murió el 15 de abril de 1938 en París e hizo realidad la premonición de los versos de su poema «Piedra negra sobre una piedra blanca»:

Me moriré en París con aguacero
un día del cual tengo ya el recuerdo.