viernes, 18 de octubre de 2019

LEER, LEER, LEER, VIVIR LA VIDA QUE OTROS SOÑARON

La película de Alejandro Amenábar «Mientras dure la guerra» ha traído de nuevo a la actualidad la figura siempre controvertida de Miguel de Unamuno, uno de los principales autores de la Generación del 98. Os dejo el tráiler de la película por si queréis ir a verla, pues seguramente os descubrirá muchos hechos y protagonistas de los primeros meses de la Guerra Civil, un periodo histórico que trataremos en las clases de Literatura un poco más adelante.



De entre los poemas de Unamuno rescato este que invita a la lectura, en la que ya nos vamos sumergiendo en todos los cursos, y a una profunda reflexión acerca del papel del creador, una cuestión que siempre preocupó al autor bilbaíno.


Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?

miércoles, 9 de octubre de 2019

LA POESÍA DEL FLAMENCO: TEORÍA DEL CANTE

Hoy hemos recibido la visita del profesor y amigo  Pedro J. García, del IES San Alberto Magno de Sabiñánigo, experto y apasionado del flamenco, quien nos ha impartido unas estupendas clases sobre la poesía del flamenco a los alumnos y profesores de 2º de Bachillerato. 
Como la reseña de la charla va a correr a cargo de los alumnos, os quiero compartir unas líneas del maestro Ricardo Molina, entresacadas de su Cante flamenco, una verdadera enciclopedia del mundo del flamenco, y un vídeo de El Torta, uno de los grandes cantaores que hemos escuchado en la clase de hoy.
Ojalá sirva todo esto de aperitivo a la siempre apasionante y deslumbradora lectura de Romancero gitano de García Lorca.


TEORÍA DEL CANTE
El cante flamenco es una excelsa manifestación popular de la lírica. Este es su rasgo característico y al que todos los demás se subordinan. Poesía, música, ritmo, son instrumentos cuya misión es expresar acordes el mundo íntimo, personal y apasionado del cantaor. Este no es nunca un rapsoda que recita ante su auditorio hazañas o aventuras exteriores de un pueblo, ni siquiera de una familia. […] Lo que el cante flamenco expresa son sentimientos e intuiciones radicales del hombre: de ahí esa profundidad u hondura que le valió el epíteto de jondo. Las exigencias de ciertos cantes, en lo que a «letras» o coplas se refiere, es prueba del intenso lirismo que hemos subrayado. Así, el cante de siguiriyas es de tal índole dramático que resulta irreconciliable con toda «letra» que no sea un desbordamiento patético, mientras que las alegrías o los tanguillos apelarán, al contrario, a coplas de tono festivo, risueño y aun satírico.

La música, con todo lo que ella engloba, es en el cante un lenguaje que se ajusta, tal la piel al cuerpo, al argumento sentimental de la copla.

La lírica flamenca no divaga en torno a temas humanos ni los describe o comenta: en cualquiera de sus aspectos va siempre recta, como saeta, al blanco radical de las ultimidades del hombre. No suele quedar en habilidosos términos medios. Más bien se identifica con violentos extremos de dionisíaca tragedia, de dionisíaca bacanal. Expresa intensamente sentimientos exaltados. Y todo ello con un cierto laconismo y una cierta economía. Las coplas suelen impresionar por su desnudez y simplicidad. Ni adjetivos, ni figuras poéticas, ni grandilocuencia retórica. [...] Es el lenguaje de todos los días y es el lenguaje de la emoción sincera. Pero las coplas, como la música, son, por separado, inexpresivas. Se exigen mutuamente de tal modo que forman unidas un nuevo ser, como la unión sustancial de cuerpo y alma.

El cante es un complejo sistema de muy diversos factores. El centro gravitatorio es el hombre interior con sus sentimientos elementales de amor, odio, esperanza, desesperación, temor, alegría… Copla y música cristalizan, perla única, en sus profundidades. Valen por una confidencia.

miércoles, 2 de octubre de 2019

LA MÚSICA DE LAS «RIMAS» DE BÉCQUER

Después de conocer la biografía de Gustavo Adolfo Bécquer en este vídeo del IES Miguel Hernández, nos acercaremos a sus poesías a través de la música, de la que transmiten sus versos y de las versiones que diferentes intérpretes han hecho de las «Rimas».
Para Bécquer las palabras del poema han de transmitir a un tiempo «suspiros y risas, colores y notas» (rima I), es decir, emociones envueltas en un lenguaje plástico y musical. La poesía, afirma el autor en una reseña del libro La soledad de su amigo Augusto Ferrán, es «un acorde que se arranca de un arpa, y se quedan las cuerdas vibrando con un zumbido armonioso». 
La lírica (de lira, que no «enmudeció» nunca como escribe en la rima IV) de Bécquer se nutre de los cantares populares que empezaban a recoger los folcloristas de la época y de la poesía culta, como la del poeta romántico alemán Heine. Está plagada de recursos literarios que marcan el ritmo y la armonía constantemente: la rima asonantada, la disposición de los acentos en los versos, los versos quebrados, las aliteraciones, los paralelismos, las anáforas, el hipérbaton,...
Por ello no es extraño que hayan sido muchos los músicos que se han acercado a las palabras y la música de Bécquer para darnos su versión. He escogido tres muestras bien diferentes: la de un cantautor, Paco Ibáñez, que pone música a la rima LIII («Volverán las oscuras golondrinas»), la del cantaor flamenco Enrique Morente que interpreta la rima LIX y la del grupo de rock Tijuana in blue que toma diferentes versos de la rima LXXIII en «¡Qué solos se quedan los muertos!»







Para los que queráis escuchar más música inspirada por las «Rimas» de Bécquer podéis consultar las entradas del blog Música y poesía de José C. Cárdenas: Las Rimas de Bécquer en la canción popular española y Bécquer y el flamenco.

viernes, 27 de septiembre de 2019

«EL ESPEJO Y LA MÁSCARA» DE JORGE LUIS BORGES

Como aperitivo  a un curso en el que vamos a leer y comentar muchos textos literarios, os dejo este cuento de Jorge Luis Borges, aparecido en su obra Libro de arena, que plantea varias cuestiones relacionadas con la creación literaria: la intención última de la obra, la representación de la realidad, el valor expresivo del lenguaje, la búsqueda de la belleza, ...  



EL ESPEJO Y LA MÁSCARA



Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo:
 -Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos?


-Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linajes mitológicos de todas las casas reales de Irlanda. Poseo las virtudes de las hierbas, la astrología judiciaria, las matemáticas y el derecho canónico. He derrotado en público certamen a mis rivales. Me he adiestrado en la sátira, que causa enfermedades de la piel, incluso la lepra. Sé manejar la espada, como lo probé en tu batalla. Sólo una cosa ignoro: la de agradecer el don que me haces.

El Rey, a quien lo fatigaban fácilmente los discursos largos y ajenos, le dijo con alivio:

-Sé harto bien esas cosas. Acaban de decirme que el ruiseñor ya cantó en Inglaterra. Cuando pasen las lluvias y las nieves, cuando regrese el ruiseñor de sus tierras del Sur, recitarás tu loa ante la corte y ante el Colegio de Poetas. Te dejo un año entero. Limarás cada letra y cada palabra. La recompensa, ya lo sabes, no será indigna de mi real costumbre ni de tus inspiradas vigilias. 

-Rey, la mejor recompensa es ver tu rostro -dijo el poeta, que era también un cortesano.

Hizo sus reverencias y se fue, ya entreviendo algún verso.

Cumplido el plazo, que fue de epidemias y rebeliones, presentó el panegírico. Lo declamó con lenta seguridad, sin una ojeada al manuscrito. El Rey lo iba aprobando con la cabeza. Todos imitaban su gesto, hasta los que agolpados en las puertas, no descifraban una palabra. Al fin el Rey habló.

-Acepto tu labor. Es otra victoria. Has atribuido a cada vocablo su genuina acepción ya cada nombre sustantivo el epíteto que le dieron los primeros poetas. No hay en toda la loa una sola imagen que no hayan usado los clásicos. La guerra es el hermoso tejido de hombres y el agua de la espada es la sangre. El mar tiene su dios y las nubes predicen el porvenir. Has manejado con destreza la rima, la aliteración, la asonancia, las cantidades, los artificios de la docta retórica, la sabia alteración de los metros. Si se perdiera toda la literatura de Irlanda -omen absit- podría reconstruirse sin pérdida con tu clásica oda. Treinta escribas la van a transcribir dos veces.

Hubo un silencio y prosiguió.

-Todo está bien y sin embargo nada ha pasado. En los pulsos no corre más a prisa la sangre. Las manos no han buscado los arcos. Nadie ha palidecido. Nadie profirió un grito de batalla, nadie opuso el pecho a los vikingos. Dentro del término de un año aplaudiremos otra loa, poeta. Como signo de nuestra aprobación, toma este espejo que es de plata.

-Doy gracias y comprendo -dijo el poeta. Las estrellas del cielo retornaron su claro derrotero. Otra vez cantó el ruiseñor en las selvas sajonas y el poeta retornó con su códice, menos largo que el anterior. No lo repitió de memoria; lo leyó con visible inseguridad, omitiendo ciertos pasajes, como si él mismo no los entendiera del todo o no quisiera profanarlos. La página era extraña. No era una descripción de la batalla, era la batalla. En su desorden bélico se agitaban el Dios que es Tres y es Uno, los númenes paganos de Irlanda y los que guerrearían, centenares de años después, en el principio de la Edda Mayor. La forma no era menos curiosa. Un sustantivo singular podía regir un verbo plural. Las preposiciones eran ajenas a las normas Comunes. La aspereza alternaba Con la dulzura. Las metáforas eran arbitrarias o así lo parecían.

El Rey cambió unas pocas palabras Con los hombres de letras que lo rodeaban y habló de esta manera:

-De tu primera loa pude afirmar que era un feliz resumen de cuanto se ha cantado en Irlanda. Ésta supera todo lo anterior y también lo aniquila. Suspende, maravilla y deslumbra. No la merecerán los ignaros, pero sí los doctos, los menos. Un cofre de marfil será la custodia del único ejemplar. De la pluma que ha producido obra tan eminente podemos esperar todavía una obra más alta.

Agregó con una sonrisa: -Somos figuras de una fábula y es justo recordar que en las fábulas prima el número tres.

El poeta se atrevió a murmurar: -Los tres dones del hechicero, las tríadas y la indudable Trinidad. El Rey prosiguió: -Como prenda de nuestra aprobación, toma esta máscara de oro.

-Doy gracias y he entendido -dijo el poeta. El aniversario volvió. Los centinelas del palacio advirtieron que el poeta no traía un manuscrito. No sin estupor el Rey lo miró; casi era otro. Algo, que no era el tiempo, había surcado y transformado sus rasgos. Los ojos parecían mirar muy lejos o haber quedado ciegos. El poeta le rogó que hablara unas palabras con él. Los esclavos despejaron la cámara.

-¿No has ejecutado la oda? -preguntó el Rey.

-Sí -dijo tristemente el poeta-. Ojalá Cristo Nuestro Señor me lo hubiera prohibido.

-¿Puedes repetirla?

-No me atrevo.

-Yo te doy el valor que te hace falta -declaró el Rey.

El poeta dijo el poema. Era una sola línea. Sin animarse a pronunciarla en voz alta, el poeta y su Rey la paladearon, como si fuera una plegaria secreta o una blasfemia. El Rey no estaba menos maravillado y menos maltrecho que el otro. Ambos se miraron, muy pálidos.

-En los años de mi juventud -dijo el Rey- navegué hacia el ocaso. En una isla vi lebreles de plata que daban muerte a jabalíes de oro. En otra nos alimentamos con la fragancia de las manzanas mágicas. En otra vi murallas de fuego. En la más lejana de todas un río abovedado y pendiente surcaba el cielo y por sus aguas iban peces y barcos. Éstas son maravillas, pero no se comparan con tu poema, que de algún modo las encierra. ¿Qué hechicería te lo dio? 

-En el alba -dijo el poeta- me recordé diciendo unas palabras que al principio no comprendí. Esas palabras son un poema. Sentí que había cometido un pecado, quizá el que no perdona el Espíritu.

-El que ahora compartimos los dos -el Rey musitó-. El de haber conocido la Belleza, que es un don vedado a los hombres. Ahora nos toca expiarlo. Te di un espejo y una máscara de oro; he aquí el tercer regalo que será el último.

Le puso en la diestra una daga. Del poeta sabemos que se dio muerte al salir del palacio; del Rey, que es un mendigo que recorre los caminos de Irlanda, que fue su reino, y que no ha repetido nunca el poema. 

lunes, 16 de septiembre de 2019

BIENVENIDA AL NUEVO CURSO


Arranca un nuevo curso y todos, alumnos, familias y profesores, notamos sensaciones como el cosquilleo o el vértigo que revelan la inquietud ante lo que va a empezar. Es momento de presentaciones, de conocer a nuevos compañeros y nuevos profesores. Es tiempo de volver a retomar rutinas y hábitos escolares, que conocemos bien pero que han quedado apartados en vacaciones. Hay que forrar libros, hay que pertrecharse de cuadernos y bolígrafos, hay que volver a madrugar, hay que adaptarse a un nuevo horario,… Todo lo hemos vivido ya pero todo es otra vez nuevo. Hemos culminado una etapa del viaje (el curso anterior) pero ya estamos enfrascados en otro nuevo viaje que tenemos que encarar con ilusión y trabajo. En la medida de lo posible, debemos tratar entre todos que la sensación que nos quede del curso no sea solo aquella de la que hablaba Antonio Machado en su «Recuerdo infantil».
El blog procurará ser de nuevo el diario de viaje, el cuaderno de bitácora, que acompañe a los alumnos en este nuevo curso. Y como en años anteriores estará abierto a las sugerencias y las preguntas de todos aquellos que se acercan a leer sus entradas o a consultar sus documentos.

Y sin más preámbulos, bienvenidos al nuevo curso 2019-2020.