miércoles, 31 de octubre de 2018

IWASAKI, MAESTRO DEL MICRORRELATO DE TERROR

La emoción más antigua y más intensa de la humanidad es el miedo, y el más antiguo y más intenso de los miedos es el miedo a lo desconocido.

H. P. Lovecraft, El horror en la literatura

Os dejo los tres primeros microrrelatos de Ajuar funerario, la excelente obra de Fernando Iwasaki, que aúna dos de las preferencias del blog, la narrativa breve y la literatura de terror. Espero que os gusten y que os den algún escalofrío y que sean una invitación a seguir leyendo relatos de terror de este libro o de otros.
En otras entradas anteriores del blog, en vísperas del Día de Difuntos, hemos recogido también otras escalofriantes narraciones de terror a las que quedáis invitados:
Al final de esta entrada encontraréis una versión cinematográfica del cuento Peter Pan, incluido también en Ajuar funerario e igualmente perturbador.



DÍA DE DIFUNTOS
Cuando llegué al tanatorio, encontré a mi madre enlutada en las escaleras.
 -Pero mamá, tú estás muerta.
 -Tú también, mi niño.
 Y nos abrazamos desconsolados.




LA HABITACIÓN MALDITA
Llegué sin reserva porque para eso soy cliente habitual, pero no quisieron darme la única habitación que les quedaba. A regañadientes me entregaron la llave y se ofrecieron a buscarme una suite en otro hotel de la cadena, mas yo estaba muy cansado y subí sin hacerles caso.
La decoración no era la misma de las otras habitaciones: las paredes estaban llenas de crucifijos y los espejos apenas reflejaban mis movimientos. Recién cuando me eché en la cama reparé en la pintura del techo: un Cristo viejo y enfermo que me miraba sobrecogido. Me dormí con la inexplicable sensación de sentirme amortajado.
Un clavo de frío me despertó, y junto a la cama una mujer de niebla me dijo con infinita tristeza: «¿Por qué has sido tan imprudente? Ahora te quedas tú». Desde entonces sigo esperando que venga otro, para despertarlo con mis dedos de hielo y poder dormir de una vez.




QUE NADIE LAS DESPIERTE
Nada me produce más horror que volver a casa de madrugada por cualquiera de esas flamantes autopistas que circunvalan mi ciudad. Los carteles fosforescentes me infunden un sosiego adormilador, y las luces de los coches se disuelven líquidas en la cremosa oscuridad. Me hipnotiza ese veloz resplandor que engulle las líneas blancas de la autovía y me pregunto si acabaré en la cuneta o contra los pilotes que reverberan gelatinosos, casi difuminados por los pinceles de mis párpados.
De pronto pienso en las niñas y me enderezo, me abronco, me pellizco. Ellas desean verme al despertar, y si muero mientras duermen les condenaría a una feroz vigilia de pesadillas. Pero el sueño en la carretera me envuelve con redes sutiles y bostezo como los túneles o cabeceo al viento como las soñolientas adelfas, cuajadas en la insoportable monotonía de las regueras. A lo lejos brilla turbia la ciudad y en la duermevela busco las farolas de mi calle, la luz del portal de casa, la lámpara de mi mesilla de noche…
Ya en la cama me acurruco junto a mis hijas, abrazo sus cuerpecitos tibios y beso sus mejillas como flanes. Entonces me arrasan las lágrimas y estremecido por la inercia de la velocidad me invade una sonámbula sensación de zozobra. Tal vez aún estoy en la autopista, acaso jamás llegué a casa. Y demudado espero hasta el alba porque no quiero despertarlas y que descubran que quien las sueña soy yo.



Peter Pan from Sonora Estudios on Vimeo.

viernes, 26 de octubre de 2018

LA ARGUMENTACIÓN ORAL

Después de estudiar y leer textos expositivos y textos argumentativos, vamos a poner en práctica lo aprendido con la preparación y realización de una argumentación oral en clase. 
El objetivo de la argumentación es convencer a los compañeros y compañeras de clase de una idea (o tesis) que defenderéis oralmente ante ellos, con diferentes razonamientos (o argumentos), durante la primera semana de diciembre. La argumentación debe durar entre cuatro y seis minutos y se realizará individualmente. Los compañeros, además de valorar la argumentación, podrán preguntar al término de esta. 
La actividad se realizará siguiendo estas tres etapas: 
1.   Preparación del trabajo [fase previa] 
Una vez elegido la idea que se va a defender (sobre cualquier asunto o tema de interés para los jóvenes como vosotros: ecología, redes sociales, hábitos de salud,...) o la recomendación que se quiere hacer (un viaje, un libro o u un género literario, una película, un deporte, ...), hay que preparar minuciosamente el contenido de la argumentación consultando diversas fuentes de información (libros de texto, enciclopedias, Internet,…), teniendo siempre bien claro el propósito de la argumentación.
Los argumentos que vamos a emplear en la exposición oral deber ser variados (datos, ejemplos, experiencia personal, refutaciones,...). Es conveniente preparar materiales de apoyo para ilustrar y amenizar la exposición (presentación Power Point, fotografías, esquemas,...). El contenido de la argumentación debe estructurarse en tres partes y ajustarse a un guion previo:
  • Presentación de la argumentación. Después de la presentación personal, se ha de buscar despertar el interés de los compañeros sobre la idea o tesis que se pretende transmitir. Para ello se puede presentar el tema con un título sugerente.
  • Argumentación. Es la parte más importante y debe recoger ordenadamente los argumentos empleados para defender la tesis propia y las refutaciones a aquellos que sostienen ideas contrarias al respecto del tema tratado. Han de evitarse las falacias, las descalificaciones personales y los prejuicios.
  • Conclusión. Para cerrar la argumentación conviene realizar un resumen breve que corrobore la tesis inicial.
2.   Argumentación oral [presentación en clase de la tesis y su defensa]
La exposición oral debe durar entre cuatro y seis minutos. Las argumentaciones se realizarán durante la primera semana de diciembre según el orden que determine el profesor. Para que la exposición sea adecuada deben tenerse en cuenta distintos aspectos en cuanto a la actuación y en cuanto al texto.
  • En cuanto a la actuación: hay que procurar dar una sensación de naturalidad, sin mucha gesticulación; es conveniente dirigir la mirada al conjunto del auditorio; la pronunciación ha de ser esmerada y el volumen de voz adecuado para que el mensaje llegue con nitidez; no hay que leer el texto preparado.
  • En cuanto al texto: se debe seguir el esquema fijado en el guion; al principio hay que captar la atención del oyente y hay que anunciar claramente la tesis o recomendación que se va a defender; durante la exposición hay que dejar claro lo que es importante; deben utilizarse diferentes marcadores textuales que ayuden para pasar de un argumento a otro; hay que utilizar apropiadamente los diferentes materiales de apoyo que se hayan elaborado; al final hay que resumir claramente la tesis defendida y preparse a responder las cuestiones de los compañeros.
3.   Evaluación de la actividad [fase final]
Cada una de las argumentaciones orales será evaluada en clase tanto por los demás compañeros de clase como por el profesor. Para facilitar la evaluación se entregará una hoja de evaluación en la que se recogerán los distintos aspectos que conforman el trabajo: búsqueda de información, calidad de los argumentos empleados, estructura, elaboración de materiales,…

lunes, 15 de octubre de 2018

HUIR DE LOS VERBOS REITERATIVOS

Álex Grijelmo en su columna La punta de la lengua de El País escribía ayer acerca de esos verbos como dejar, hacer o realizar que se emplean continuamente con diferentes acepciones y que sustituyen a otros que son mucho más precisos. Son verbos que leemos y escuchamos muchas veces en los medios de comunicación, por ejemplo, y que revelan una falta de preocupación por la redacción correcta de las noticias o los reportajes. La pereza es una mala aliada a la hora de expresarnos, así que deberíamos huir de este tipo de verbos comodín o reiterativos, como los llama el autor, porque resultan muy empobrecedores desde el punto de vista estilístico.

LOS VERBOS REITERATIVOS
Una nueva clase de verbos se incorpora al español periodístico de España. Teníamos verbos transitivos, intransitivos, copulativos, irregulares, defectivos… Ahora se suman los verbos reiterativos. No hay sección que se les resista. Ocupan ellos solos el espacio que antes compartían con otros, que ahora parecen apestados. He aquí algunos de esos verbos depredadores.
Arrancar. Todo arranca. Arranca la temporada, arranca la reunión, arranca la tormenta, arranca el acto, arranca la ceremonia, arrancarán las obras, arrancará un congreso, arranca el juicio, arrancó el conflicto, arranca el minuto de silencio, arranca el partido… (Pronto dirán “arranca el descanso”).
Antes de esta plaga, el partido empezaba, la temporada se iniciaba, la reunión se emprendía, la tormenta se desataba, la ceremonia comenzaba, las obras se acometían, el congreso se abría, el juicio se emprendía, el conflicto se desencadenaba… y se daba paso al minuto de silencio.
Dejar. Este verbo reiterativo se manifiesta con todo tipo de catástrofes, contexto en el que se le despoja de sus significados genuinos (soltar algo, apartarse, permitir…). Así, el terremoto dejó víctimas, el incendio dejó cuerpos carbonizados, las inundaciones dejaron daños, el huracán dejó destrozos.
Qué tiempos aquéllos, cuando el terremoto causaba víctimas, el incendio carbonizaba los cuerpos, las inundaciones dañaban los caminos, el huracán destrozaba las casas. Ahora en cambio un huracán deja 20 víctimas, como si las llevara puestas y las hubiera soltado de repente.
Generar. Oímos continuamente que una cosa genera otra. Un insulto genera un conflicto, un alimento genera diarrea, una patada genera la expulsión, una pregunta genera una respuesta, una agresión genera una guerra, una guerra genera miles de muertes.
Antes los insultos causaban un conflicto, un alimento producía diarrea, una patada ocasionaba la expulsión, una pregunta incitaba a una respuesta, una agresión abocaba a una guerra, una guerra provocaba miles de muertes. El verbo generar ha generado una generosa reiteración general.
Hacer. Este verbo está muy manoseado, en parte porque a menudo cumple la función de un proverbo que sustituye a otro verbo del mismo modo que un pronombre sustituye a un nombre. Decimos “mi prima jugó al baloncesto en su juventud y mi hermana también lo hizo”. Por eso un buen estilo debería huir de su uso en casos como éstos. “Hizo un error”, “hoy hacen una película en la tele”, “haré vacaciones en diciembre”, “mi padre ha hecho 60 años”, “yo le hacía más joven”, “hace cara de pocos amigos”.
Para expresar esas ideas disponemos de verbos más precisos: “Cometió un error”, “hoy emiten una película en la tele”, “tomaré vacaciones en diciembre”, “mi padre ha cumplido 60 años”, “yo le suponía más joven”, “pone cara de pocos amigos”.
Realizar. Para evitar “hacer”, muchos acuden a “realizar”. Se realiza una obra, se realizan las vacaciones, se realiza un edificio, se realiza un atraco, se realiza un adelantamiento, se realiza una pregunta, se realiza una exposición, se realiza un regalo…
Antes se ejecutaba una obra, se tomaban las vacaciones, se construía un edificio, se cometía un atraco, se adelantaba, se preguntaba, se exponía, se regalaba…
Para escribir mejor, vale la pena huir de éstos y otros verbos reiterativos. Y no lo reiteraremos más.