viernes, 29 de junio de 2018

TIEMPO DE CAMBIOS

Con esta entrada quiero despedirme de los alumnos y de los compañeros con los que he trabajado en el IES Pablo Serrano de Zaragoza durante los ocho últimos cursos. Es momento de cambiar de aires, de emprender en otro centro, el IES Medina Albaida de Zaragoza, una nueva etapa profesional.
El blog continuará pero con cambios, que se irán haciendo visibles a partir del próximo septiembre. En los siete cursos que lleva en activo ha ido creciendo bastante y seguramente es el momento de renovarlo también.
Hasta el curso que viene. Feliz verano a todos los lectores del blog.

miércoles, 20 de junio de 2018

REFUGIADOS

nadie abandona su hogar a menos que
el hogar sea la boca de un tiburón
Fotografía tomada de un álbum de El País

nadie pone a sus hijos en un barco
a menos que el agua sea más segura que la tierra

En el Día Mundial de los Refugiados quiero compartir este poema de la poeta anglo-somalí Warsan Shire, «Hogar», que se ha convertido en uno de los testimonios más estremecedores de la situación actual de los refugiados.


HOGAR
nadie abandona su hogar a menos que
el hogar sea la boca de un tiburón
sólo corres hacia la frontera
cuando ves a toda la ciudad corriendo también

tus vecinos corriendo más rápido que tú
aliento sanguinolento en sus gargantas
el chico con el que fuiste a la escuela
el que te besó tontamente tras la antigua fábrica de latas
está sosteniendo un arma más grande que su cuerpo
sólo abandonas tu hogar
cuando el hogar no te permite quedarte.

nadie abandona su hogar a menos que el hogar te persiga
fuego bajo los pies
sangre caliente en tu vientre
no es algo que hayas pensado hacer
hasta que el filo gastado amenaza
tu cuello
y aun entonces cargaste el himno bajo
tu aliento
sólo rasgando tu pasaporte en unos baños de aeropuerto
sollozando con cada bocado de papel
te queda claro que no podrías regresar.

tienes que entender,
que nadie pone a sus hijos en un barco
a menos que el agua sea más segura que la tierra
nadie quema las palmas de sus manos
bajo trenes
debajo de carrocerías
nadie pasa días y noches en el estómago de un camión
alimentándose de periódicos a menos que las millas recorridas
signifiquen algo más que el trayecto.
nadie se arrastra bajo vallas
nadie quiere ser golpeado
escupido

nadie escoge campos de refugiados
o registros al desnudo donde tu cuerpo
se queda dolorido
o la prisión,
porque la prisión es más segura
que una ciudad de fuego
y un guarda de la prisión
en la noche
es mejor que un camión repleto
de hombres que se parecen a tu padre
nadie puede soportarlo
nadie puede digerirlo
ninguna piel sería lo suficientemente dura

el
váyanse a casa negros
refugiados
sucios inmigrantes
solicitantes de asilo
dejando secos nuestros países
negratas con sus manos mendigas
huelen raro
salvajes
arruinaron sus países y ahora quieren
arruinar el nuestro
cómo hacen las palabras
las miradas sucias
ruedan sobre tus espaldas
quizás porque el golpe es más suave
que un miembro cortado

o las palabras son más tiernas
que los catorce hombres entre
tus piernas
o los insultos son más fáciles
de tragar
que el escombro
que el hueso
que el cuerpo de tu hijo
en pedazos.
quiero ir a mi hogar,
pero mi hogar es la boca de un tiburón
hogar es el cañón de la pistola
y nadie abandonaría su hogar
a menos que el hogar te persiguiese hasta la orilla
a menos que el hogar te diga
que aceleres tus piernas
dejes tu ropa atrás
te arrastres por el desierto
atravieses los océanos
te ahogues
te salves
estés hambriento
mendigues
olvida el orgullo
tu supervivencia es más importante

nadie abandona el hogar hasta que el hogar es una voz sudorosa en tu oído
diciendo –
ve,
corre lejos de mí ahora
no sé en qué me he convertido
pero sé que cualquier lugar
es más seguro que aquí.

viernes, 15 de junio de 2018

«EL FANTASMA DE LA AMBICIÓN» DE LOS POLÍTICOS SEGÚN CADALSO

Cartas marruecas. Edición de 1796.
Tomada de Wikipedia
José Cadalso es uno de los prosistas ilustrados más destacados de nuestra literatura. En esta entrada nos detendremos en sus Cartas marruecas. Se trata de una colección de noventa cartas escritas por tres personajes que analizan la realidad española: 
  • Gazel es un joven marroquí que ha llegado a España en el séquito del embajador de su país y que decide quedarse para conocer mejor España.
  • Nuño es el amigo español de Gazel y quien ejerce de guía durante su estancia en el país.
  • Ben-Beley es el anciano preceptor de Gazel y vive retirado en un lejano lugar de África.
En sus críticos análisis de la España de su tiempo, observamos la visión de un autor preocupado por la decadencia que se vivía desde el siglo XVII y que continuaba entonces: el atraso de la ciencia y de la industria, el rechazo al saber, la mala educación de la nobleza que no cumplía con sus deberes sociales, la degradación moral de algunos políticos, las supersticiones, el mal empleo de la lengua,... La sátira de los vicios y costumbres de la época se realiza en nombre las nuevas ideas ilustradas de progreso y de felicidad.
En la carta que reproduzco a continuación se critica a aquellos políticos a quienes solo les guía la ambición desmesurada, tan diferentes de aquellos que consideran un privilegio trabajar por el bien común. Un tema que seguramente os resultará de rabiosa actualidad.

De Gazel a Ben-Beley. Carta LI

Una de las palabras cuya explicación ocupa más lugar en el diccionario de mi amigo Nuño es la voz política, y su adjetivo derivado político. Quiero copiarte todo el párrafo; dice así:

«Política viene de la voz griega que significa ciudad, de donde se infiere que su verdadero sentido es la ciencia de gobernar los pueblos, y que los políticos son aquellos que están en semejantes encargos o, por lo menos, en carrera de llegar a estar en ellos. En este supuesto, aquí acabaría este artículo, pues venero su carácter; pero han usurpado este nombre estos sujetos que se hallan muy lejos de verse en tal situación ni merecer tal respeto. Y de la corrupción de esta palabra mal apropiada a estas gentes nace la precisión de extenderme más.

»Políticos de esta segunda especie son unos hombres que de noche no sueñan y de día no piensan sino en hacer fortuna por cuantos medios se ofrezcan. Las tres potencias del alma racional y los cinco sentidos del cuerpo humano se reducen a una desmesurada ambición en semejantes hombres. Ni quieren, ni entienden, ni se acuerdan de cosa que no vaya dirigida a este fin. La naturaleza pierde toda su hermosura en el ánimo de ellos. Un jardín no es fragrante, ni una fruta es deliciosa, ni un campo es ameno, ni un bosque frondoso, ni las diversiones tienen atractivo, ni la comida les satisface, ni la conversación les ofrece gusto, ni la salud les produce alegría, ni la amistad les da consuelo, ni el amor les presenta delicia, ni la juventud les fortalece. Nada importan las cosas del mundo en el día, la hora, el minuto, que no adelantan un paso en la carrera de la fortuna. Los demás hombres pasan por varias alteraciones de gustos y penas; pero éstos no conocen más que un gusto, y es el de adelantarse, y así tienen, no por pena, sino por tormentos inaguantables, todas las varias contingencias e infinitas casualidades de la vida humana. Para ellos, todo inferior es un esclavo, todo igual un enemigo, todo superior un tirano. La risa y el llanto en estos hombres son como las aguas del río que han pasado por parajes pantanosos: vienen tan turbias, que no es posible distinguir su verdadero sabor y color. El continuo artificio, que ya se hace segunda naturaleza en ellos, los hace insufribles aun a sí mismos. Se piden cuenta del poco tiempo que han dejado de aprovechar en seguir por entre precipicios el fantasma de la ambición que les guía. En su concepto, el día es corto para sus ideas, y demasiado largo para las de los otros. Desprecian al hombre sencillo, aborrecen al discreto, parecen oráculos al público, pero son tan ineptos que un criado inferior sabe todas sus flaquezas, ridiculeces, vicios y tal vez delitos, según el muy verdadero proverbio francés, que ninguno es héroe con su ayuda de cámara. De aquí nace revelarse tantos secretos, descubrirse tantas maquinaciones y, en sustancia, mostrarse los hombres ser defectuosos, por más que quieran parecer semidioses».

En medio de lo odioso que es y debe ser a lo común de los hombres el que está agitado de semejante delirio, y que a manera del frenético debiera estar encadenado porque no haga daño a cuantos hombres, mujeres y niños encuentre por las calles, suele ser divertido su manejo para el que lo ve de lejos. Aquella diversidad de astucias, ardides y artificios es un gracioso espectáculo para quien no la teme. Pero para lo que no basta la paciencia humana es para mirar todas estas máquinas manejadas por un ignorante ciego, que se figura a sí mismo tan incomprensible como los demás le conocen necio. Creen muchos de éstos que la mala intención puede suplir al talento, a la viveza, y al demás conjunto que se ven en muchos libros, pero en pocas personas.

viernes, 8 de junio de 2018

METÁFORAS TEXTILES

Penélope teje y desteje
mientras aguarda a Ulises
La palabra texto procede del latín textus que significa «tejido». La interpretación etimológica nos recuerda que se trata de un concepto en el que se destaca el aspecto complejo y constructivo, elaborado y ordenado, de un objeto. Un tejido es el resultado de la acción de urdir o entrelazar un hilo de lana u otra fibra para construir una estructura estable y sólida. De manera parecida urdir o entrelazar sonidos nos ayuda a formar palabras y urdir o entrelazar palabras en conjuntos coherentes contribuye a formar textos.
Tejidos y textos han generado en nuestra lengua una gran cantidad de palabras válidas tanto en un campo como en otro y nos han quedado como «metáforas textiles» en el estudio de la literatura. Sin ir más lejos, en una clase de esta semana hablamos de «hilvanar ideas» y «retomar el hilo del argumento». En el siguiente cuadro encontraréis las acepciones de unas cuantas palabras empleadas tanto en el mundo textil como en el mundo textual.

Conjunto de hilos que, cruzados y enlazados con los de la urdimbre, forman una tela.
TRAMA
Disposición interna, contextura, ligazón entre las partes de un asunto u otra cosa, y en especial el enredo de una obra dramática o novelesca.
Hebra larga y delgada de una materia textil, especialmente la que se usa para coser.
HILO
Curso o evolución de una cosa, especialmente del discurso o del pensamiento.
Unir con hilvanes lo que se ha de coser después.
HILVANAR
Dicho de una persona que habla o escribe: enlazar o coordinar ideas, frases o palabras.
Complicación y maraña que resulta de trabarse entre sí desordenadamente los hilos u otras cosas flexibles.
ENREDO
En las obras narrativas y dramáticas, conjunto de los sucesos, enlazados unos con otros, que forman el nudo o conflicto central y preceden al desenlace.
Porción de hilo, estambre, seda u otra materia hilada, que para coser algo suele meterse por el ojo de una aguja.
HEBRA
Hilo del discurso.
Lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar por sí solo, y que cuanto más se tira de cualquiera de los dos cabos, más se aprieta.
NUDO
En diversos géneros literarios, núcleo de la acción o de la tensión dramática que precede al desenlace.
Desatar los lazos, desasir y soltar lo que está atado con ellos.
DESENLAZAR
Resolver la trama de una obra dramática, narrativa o cinematográfica, hasta llegar a su final.

jueves, 31 de mayo de 2018

GARCÍA MÁRQUEZ HABLA SOBRE «CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA»

Reproduzco a continuación un extracto de la entrevista con Gabriel García Márquez, publicada en El País (1 de mayo de 1981), en la que el autor habla en profundidad de Crónica de una muerte anunciada, con motivo de la publicación de la novela en España, Colombia y Argentina. Seguro que sus palabras os aclararán algunas cuestiones que os haya suscitado la que él consideró su «mejor novela».
«Esta es mi mejor novela, la que mejor he podido controlar», ha declarado Gabriel García Márquez a EL PAIS, en México, el mismo día en el que se ponía a la venta simultáneamente en Colombia, Argentina y España -millón y medio de ejemplares en total- su última novela, Crónica de una muerte anunciada. De la primera tirada en España, la Editorial Bruguera vendió anteayer 35.000, lo cual constituye, sin duda, un récord de lanzamiento.
Gabriel García Márquez. 
Fotografía de Jordi Socías
Pregunta. ¿No es una osadía, después del éxito de Cien años de soledad, ir diciendo por ahí que esta de ahora es su mejor novela?
Respuesta. Uno siempre cree que su mejor novela es la última, pero creo que ésta lo es en el sentido de que es una novela en la que yo he logrado hacer exactamente lo que quería. Las novelas en el camino quieren escaparse a los escritores de las manos, los personajes toman vida propia y terminan por hacer lo que les da la gana. En ninguna había tenido yo un control absoluto como en ésta. Probablemente por el tema y por la extensión. Es un tema muy riguroso, estructurado casi como una novela policiaca, y un libro muy corto. Estoy satisfecho del resultado. Yo creo que mi mejor novela anterior era El coronel no tiene quien le escriba, no Cien años de soledad, y esto lo he dicho muchas veces. Ahora creo que la mejor es ésta.
P. ¿Cree que la crítica coincidirá con su apreciación?
R. No sé si la crítica, pero los lectores, no me cabe ninguna duda.
P. ¿Cómo nació esta Crónica de una muerte anunciada?
R. Esta novela es de hace treinta años. El punto de partida es un episodio real, un asesinato que ocurrió en un pueblo de Colombia. Yo estuve muy cerca de los protagonistas del drama en un momento en que había escrito algunos cuentos, pero no había publicado aún mi primera novela. Inmediatamente me di cuenta de que tenía entre mis manos un material sumamente importante, pero mi madre lo supo y me pidió que nunca escribiera ese libro mientras estuvieran vivos algunos de sus protagonistas. Y me dijo los nombres. Yo lo fui dejando. Entonces pensé que el drama estaba terminado, pero siguió evolucionando, y siguieron sucediendo cosas. Si lo hubiera escrito entonces, hubiera quedado fuera una gran cantidad de material que es esencial para comprender mejor la historia.
P. ¿Cuándo se decidió a escribirlo?
R. Hace cinco años, después de El otoño del patriarca, cuando ya habían muerto esos protagonistas que mi madre me había dicho. Ella lo hizo pensando que iba a escribir el reportaje de ese acontecimiento. Es interesante ver ahora que la novela que salió de esa realidad no tiene nada que ver con ella.
P. ¿Hay algo de técnica periodística en la novela?

R. He utilizado una técnica de reportaje, pero en la novela ya no queda del drama mismo o de los personajes sino el punto de partida, la estructura. Los personajes no llevan su nombre ni la descripción que se hace corresponde al lugar. Todo está traspuesto poéticamente. Los únicos que tienen su nombre propio son los miembros de mi familia, porque estaba autorizado por ellos. Por supuesto que algunos personajes se van a reconocer, pero lo que a mí me interesa, y creo que debe interesar a los críticos, es la comparación entre la realidad y la obra literaria.
P. ¿No se va a prestar la novela a un juego de adivinaciones sobre quién es quién?
R. Ya está hecho. La novela apareció el lunes y una revista de Bogotá ya ha publicado un reportaje en lugar donde ocurrieron los acontecimientos, con fotografías de los supuestos protagonistas. Han hecho un trabajo que periodísticamente creo que es excelente; pero hay una cosa formidable, y es que el drama que los testigos contaron ahora a los periodistas es totalmente distinto del de la novela. Quizá no sirva la palabra totalmente. El punto de partida es el mismo, pero la evolución es diferente. Tengo la pretensión de que el drama de mi libro es mejor, está más controlado, más estructurado.
P. En alguna entrevista ha dicho que la violencia es el tema central de esta novela.
R. No recuerdo haberlo dicho, pero lo pienso de todos mis libros. La violencia en América Latina, y principalmente en Colombia, es un fenómeno de toda su historia, algo que nos viene de España. La violencia es la gran partera de nuestra historia. […]
P. Dejó de publicar por razones políticas y vuelve a hacerlo por idénticas razones. ¿Qué papel le corresponde al escritor en la política de este continente?
R. El primer deber revolucionario del escritor es escribir bien, crear una literatura que contribuya a la búsqueda de nuestra identidad. Lo que pasa es que en América Latina la situación es tan urgente que los escritores no podemos conformarnos con escribir y de pronto nos encontramos militando, aun sin quererlo, simplemente porque alguien llama a nuestra puerta y nos pide un favor.
P. Con una novela tan americana, ¿cómo se explica su éxito en otros continentes?
R. Se debe a que no me he equivocado en esa concepción de la realidad, a que estoy interpretando la realidad latinoamericana con tanta sinceridad que toca en cualquier parte. Eso produce sorpresas tales como que una señora de un pueblecito alemán, que ha leído mis libros traducidos, me escriba una carta en la que me dice que la historia que cuento es la de su pueblo. Entonces es cuando no entiendo nada.