jueves, 16 de abril de 2015

LA MODERNIDAD DE GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la Vega
(posible retrato del poeta)

  Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.
  Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.
  ¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.

Rafael Alberti (1934)



Garcilaso de la Vega es uno de los poetas principales de nuestra literatura porque inaugura una nueva forma de escribir poesía. Sus composiciones han sido alabadas en todas las épocas y por autores muy dispares. Además del elogioso poema que le dedicó Rafael Alberti, el poeta de la Generación del 27, me gustaría recordar ahora la valoración que hace de Garcilaso otro de los poetas del 27, Dámaso Alonso. En este fragmento de «El destino de Garcilaso» (en Cuatro poetas españoles), nos hace ver que el empleo del endecasílabo por parte de Garcilaso de la Vega dio a la poesía española una nueva música y una nueva sensibilidad, algo que lo convierte en el primero de nuestros poetas modernos.
«Garcilaso encontró en la nueva técnica que le venía de Italia, en el endecasílabo, el instrumento, el molde formal que la poesía española había estado buscando inútilmente durante la Edad Media. Y por eso logra, por primera vez, someter la palabra castellana a la dulce violencia de la más exacta belleza formal. Pero hay algo en el verso de Garcilaso que excede toda la belleza renacentista. Hay algo que es espíritu y que tiembla, que es dolor y nos arrasa todavía hoy los ojos, que es emoción, que es alma, en una palabra, que es lo que hoy todavía llamamos poesía. Y así no solamente creó el modelo de la expresión formal del castellano para los siglos venideros, y en este sentido es el primer poeta de los modernos moldes de la lírica, sino mucho más moderno aún, infundió en su verso un hálito de emoción, un alma. Y en este otro sentido inaugura la nueva sensibilidad en la poesía española y europea».

Como ejemplo de todo esto, además de los leídos y comentados en clase, os dejo estos dos sonetos amorosos inspirados en Isabel Freire. En el soneto V el poeta declara su amor a la dama que le ha dado la vida y que también le procura la muerte. En el soneto X expresa el dolor por la pérdida de su amada.

V
Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo;
vos sola lo escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir y por vos muero.


X
¡Oh dulces prendas por mí mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería!
Juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.


¿Quién me dijera, cuando las pasadas
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?


Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por término me distes,
llevadme junto al mal que me dejastes.


Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes, porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

miércoles, 15 de abril de 2015

LA LÍRICA DEL RENACIMIENTO



El retorno a los clásicos griegos y latinos y la valoración del hombre y de la vida de manera distinta a la Edad Media son las grandes aportaciones de la estética y la mentalidad renacentistas. Estos ideales se van a apreciar de manera muy clara en la lírica. Durante el siglo XVI asistimos a una gran renovación -métrica, genérica, temática y estilística- de la lírica, muy influida por las aportaciones del poeta italiano Francesco Petrarca (1304-1374). 
  • Renovación métrica. Juan Boscán y Garcilaso de la Vega introducen en nuestra lengua el endecasílabo para sustituir al octosílabo y al verso de arte mayor castellano. El endecasílabo proporciona un ritmo más adecuado para la expresión del propio yo en detenidos análisis y para la expresión de la naturaleza. Aclimataron al castellano estrofas y poemas en endecasílabos o en combinaciones de endecasílabos y heptasílabos: el soneto, la canción (ambos cultivados ya por Petrarca), los tercetos encadenados, la octava real y la lira.
  • Renovación genérica. En el siglo XVI vuelven a cultivarse los géneros de raigambre grecolatina: elegías, églogas, odas y epístolas.
  • Renovación temática. El amor, el sentimiento de la naturaleza y los mitos grecolatinos son los grandes temas de los poetas renacentistas, además de la poesía moral y de la mística. La expresión sincera de los sentimientos debe mucho al petrarquismo cuya ideología amorosa era de corte platónico (el poeta ama inevitablemente y sin correspondencia a la amada, lo que le provoca sentimientos de tristeza, melancolía, duda, esperanza,…, que sirven para purificarle espiritualmente). El anhelo insatisfecho, la enajenación del amante, el conflicto entre la razón y los sentidos o el ideal de belleza son algunos de los temas más tratados. Recuperan estos poetas «tópicos» clásicos como el «carpe diem» de Horacio y el «collige, virgo, rosas» de Ausonio, ambos de contenido vitalista, acordes con la nueva sensibilidad renacentista. El marco idóneo para esas incidencias amorosas es la Naturaleza, que aparece idealizada y es símbolo de armonía y perfección. Sobre esta Naturaleza vuelca sus sentimientos el poeta. Los poetas renacentistas recordarán en sus composiciones los mitos grecolatinos, recogidos entre otros por el poeta latino Ovidio, para expresar mejor el sentimiento amoroso.
  • Renovación estilística. La lengua poética del Renacimiento busca la belleza formal, la elegancia y la naturalidad, y huye de la afectación. Los modelos que siguen son los poetas clásicos y Petrarca. Para lograr esos propósitos someten a la lengua al ideal de selección estilística. Los recursos que serán más utilizados, por tanto, son:
  1. las metáforas sobre el daño de amor (prisión, herida,…);
  2. las definiciones por contrarios o mediante paradojas (los efectos del amor son descritos como fuego/ hielo, gozo/ sufrimiento,…); 
  3. los epítetos son muy empleados en la descripción de la Naturaleza; 
  4. las alusiones eruditas y mitológicas son muy frecuentes.

lunes, 13 de abril de 2015

¿QUÉ TAL SI DELIRAMOS POR UN RATITO?

 «Recordar: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón»
Eduardo Galeano

Hoy ha muerto Eduardo Galeano, uno de los grandes escritores latinoamericanos que mejor ha sabido interpretar la realidad de su continente y de nuestras vidas y que mejor ha sabido concretar nuestras ilusiones y sueños. De esto precisamente habla este bellísimo texto suyo, ¿Qué tal si deliramos por un ratito?, de la utopía de otro mundo posible. Él mismo nos había avisado en otras ocasiones del valor de las utopías y de los proyectos políticos basados en la justicia y la libertad: «La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar». Sirva esta entrada como recuerdo de su obra y de su figura.




¿Qué tal si deliramos por un ratito?
¿Qué tal si clavamos los ojos mas allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible?
El aire estará limpio de todo veneno que no provenga de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

En las calles, los automóviles serán aplastados por los perros. La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por el ordenador, ni será comprada por el supermercado, ni será, tampoco, mirada por el televisor. El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

El texto es un extracto de
«El derecho al delirio»,
perteneciente a 
Patas arriba. La escuela del
 mundo al revés
Se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir no más; como canta el pájaro sin saber que canta, y como juega el niño sin saber que juega.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo. Nadie vivirá para trabajar, pero todos trabajaremos para vivir.

Los economistas no llamarán “nivel de vida” al nivel de consumo, ni llamarán “calidad de vida” a la cantidad de cosas. Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas. Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos. Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

La solemnidad se dejará de creer que es una virtud y nadie, nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo.

La muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes y, ni por defunción, ni por fortuna, se convertirá el canalla en virtuoso caballero.

La comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque  la comida y la comunicación son derechos humanos. Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión. Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle. Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla y la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas  condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

En Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las tablas de Moisés y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo. La Iglesia también dictará otro mandamiento que se le había olvidado a Dios: “Amarás a la naturaleza de la que formas parte”. Serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma.

Los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados; porque ellos se desesperaron de tanto esperar y ellos se perdieron por tanto buscar.  

Seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de belleza y voluntad de justicia, hayan nacido cuando hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido, sin que importe, ni un poquito, las fronteras del mapa, ni del tiempo.

Seremos imperfectos, porque la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses.

Pero en este mundo, en este mundo chambón y jodido, seremos capaces de vivir cada día  como si fuera el primero, y cada noche, como si fuera la última. 

LA LITERATURA DEL RENACIMIENTO

Hombre de Vitruvio de
 Leonardo da Vinci

Durante el siglo XVI se desarrolló un movimiento cultural y artístico que supuso una nueva concepción del hombre y del mundo: el Renacimiento. Mientras que en la Edad Media se consideraba que Dios era el centro del universo y se concebía la existencia terrena como un tránsito para conquistar la vida eterna, en el Renacimiento se situó al hombre en el centro del mundo, al que consideró, con una actitud vitalista, un lugar de goce, digno de ser vivido.

Esta nueva valoración del hombre implicará cambios sustanciales: surge un nuevo modelo de hombre (el ideal del «cortesano», experto en armas y en letras); la naturaleza parece estar a disposición del hombre, que, con la ciencia y la técnica, se cree capaz de dominarla; la confianza en el poder humano de la razón, el racionalismo, hace que el ser humano pueda mejorar en la vida y superarse en el terreno moral; la espiritualidad también pasará a ser vivida de una forma distinta, más auténtica y personal. Estas nuevas ideas están alimentadas por el Humanismo, movimiento cultural que ya en el siglo XV había penetrado en España y que consideraba al ser humano como medida de todas las cosas y  recuperó el pensamiento y el arte de Grecia y Roma. Entre los humanistas, en España fue decisiva la influencia de Erasmo de Rotterdam, quien defendía una religión libre de supersticiones, pura, íntima y personal. De las nuevas ideas filosóficas destacó el neoplatonismo, que sostenía que la realidad material es reflejo de otra espiritual superior que se pretende alcanzar por el conocimiento o por otros caminos que conducen a lo eapiritual (como el amor o la belleza).
La literatura española del siglo XVI reflejó todos estos cambios, fruto también de las influencias de la literatura italiana y de la literatura clásica grecolatina. Los temas y las formas de la literatura renacentista se renuevan por completo. En lo temático, se reelaboran los mitos clásicos y el amor y la naturaleza recibe un tratamiento idealizado. Además surgió una nueva sensibilidad espiritual que dio lugar a la ascética y la mística. La literatura se acercó a la realidad social de la época, especialmente en la novela picaresca. En lo formal, los autores renacentistan buscaron los ideales de sencillez, claridad y naturalidad. Para ello, en la lírica, por ejemplo, se adoptó el verso endecasílabo, propio de la poesía italiana, y con él se se empezaron a emplear nuevas composiciones y formas estróficas, a la vez que se recreaban los géneros líricos de raigambre clásica.
En la literatura renacentista española se perciben dos tendencias contrapuestas: una idealizada, que se observa en la lírica italianizante o en los libros de caballerías, los libros pastoriles o los libros de aventuras bizantinas; y otra realista, que se aprecia en la novela picaresca y la prosa de pensamiento humanista (diálogos, crónicas sobre la conquista de América, estudios sobre lengua y literatura,...).
En las próximas entradas iremos estudiando los autores y las obras más importantes de esta época: Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes,... Con la literatura renacentista, se inicia en España el período conocido como «Siglos de Oro», que abarca los siglos XVI y XVII.

viernes, 10 de abril de 2015

«LA METAMORFOSIS» CUMPLE 100 AÑOS


Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre su espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza, veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Sus muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de su tamaño, le vibraban desamparadas ante los ojos.
«¿Qué me ha ocurrido?», pensó.
No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, si bien algo pequeña, permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas.

Estas son las palabras con la que arranca una de las novelas más importantes que se escribieron en el siglo pasado, La metamorfosis, de Franz Kafka, obra que estos días cumple el centenario de su publicación. El sorprendente comienzo de la novela es, por sí solo, una extraordinaria invitación a su lectura. Este hecho fantástico, la transformación de una persona en insecto, sirve a Kafka para reflejar en la obra algunas de las obsesiones que dominan su original narrativa: las relaciones difíciles entre padres e hijos, la soledad, la melancolía, el autoritarismo o la falta de explicación lógica en el destino de una persona.
La historia de Gregor Samsa, después de cien años, sigue cautivándonos y perturbándonos. Ha pasado a ser, como dijo Borges de Kafka, «parte de ese sueño universal que es la memoria».

miércoles, 8 de abril de 2015

PREPOSICIONES Y CONJUNCIONES: ELEMENTOS DE RELACIÓN

Terminamos el repaso de morfología de este curso con las clases de palabras que sirven para relacionar las demás unidades lingüísticas (palabras, sintagmas, oraciones,...), para coordinarlas o para subordinar unas a otras. Los elementos que sirven para relacionar son las preposiciones (que relacionan diferentes palabras o diferentes sintagmas entre sí, subordinando uno a otro) y las conjunciones (que pueden relacionar palabras y sintagmas entre sí y también oraciones entre sí, pudiendo coordinar o subordinar unidades lingüísticas). Las preposiciones funcionan en la lengua como enlaces y las conjunciones como nexos.
En la presentación se caracteriza desde el punto de vista morfológico, semántico y sintáctico a estas dos clases de palabras.

martes, 7 de abril de 2015

EL ADVERBIO

Los adverbios son palabras invariables morfológicamente: no admiten morfemas flexivos de género ni de número. Algunos pueden llevar sufijos derivativos (cerquita, prontito,...) o admitir gradación (muy lejos, lejísimos). Según su forma algunos son simples (ayer, no, bien,...) y otros compuestos (enfrente [en+frente], también [tan+bien], mediante la terminación -mente añadida al adjetivo: claramente, felizmente,...). Las locuciones adverbiales son grupos de palabras que forman una unidad indisoluble y equivalen a un adverbio (a veces, a oscuras,...).
Sintácticamente, el adverbio forma un sintagma adverbial del que es núcleo y puede modificar a un verbo (ven pronto), a un adjetivo (bastante inteligente) o a otro adverbio (muy cerca).
Semánticamente, constituye una clase de palabras que tienen significado propio y designan circunstancias relativas a las acciones o estados y a las cualidades. Dichas circunstancias pueden ser muy diversas: de lugar (aquí, fuera,...), de tiempo (ayer, ahora,...), modo (así, deprisa,...), cantidad (muy, bastante,...), afirmación (sí, ciertamente,...), negación (no, tampoco,...) y duda (quizá, acaso,...).
En la presentación se recogen desarrollados todos estos aspectos y se hace también hincapié en otros comentados y trabajados en clase: la adverbialización, la distinción entre adverbios de cantidad y pronombres y determinativos indefinidos,...

viernes, 27 de marzo de 2015

¡ARRIBA EL TELÓN!

Carta de amor a Mary se
incluye en esta recopilación
de piezas breves
Para conmemorar el Día Mundial del Teatro os presento esta breve obra, Carta de amor a Mary, de José Luis Alonso de Santos, uno de los grandes autores teatrales españoles de los últimos años. La guerra, el amor, el sentido de la vida y la muerte son los temas sobre los que hablan sus dos protagonistas, soldados víctimas de un sistema que todo lo reduce al absurdo.


CARTA DE AMOR A MARY
(La guerra. Un soldado avanza arrastrándose hasta llegar a un refugio en una trinchera, donde dormita en un camastro otro soldado. Es noche cerrada y se ven, a lo lejos, resplandores de explosiones de bombas. Durante toda la escena se escucha ruido de guerra. Los dos soldados son americanos del norte Made in USA, y se llaman Mac Key junior y Joe Smith, lógicamente.)
MAC.- (Entra fatigado.) Hello, Joe.
JOE.- (Medio incorporándose.) How do you do, Mac? ¿Cómo ha ido esa guardia?
MAC.- ¡Fatal, Joe! Han caído Sandy, Bob y el cabo Johnson. Y hace un frío ahí fuera que no lo aguanta ni un mormón de Utah, por muchas mujeres que tenga encima. (Se sopla sus manos heladas.) ¿Por qué no harán las guerras en verano?
JOE.- (Le da una manta.) Toma, tápate. Ahí hay café si quieres. (Enciende una luz de campaña y le alcanza la cafetera.)
MAC.- Thanks, Joe. (Bebe.) Está frío.
JOE.- Se ha acabado el fuego.
MAC.- (Deja el café.) ¡Estoy desmoralizado, Joe! ¡Perdona que te lo diga, pero estoy desmoralizado! Sandy, Bob y el cabo Johnson se me han muerto encima. ¿Tienes un chicle, please?
JOE.- Se me han acabado. Toma, te daré medio del mío. (Se saca el chicle de la boca y le da medio.)
MAC.- (Mascando.) No sabe a nada.
JOE.- Está muy usado. Me lo pasó ayer el cabo Johnson.
MAC.- (Se lo saca de la boca y lo mira filosófico.) Lo que es la vida, Joe. Ayer masticaba este chicle el cabo Johnson, y hoy está muerto y lo masticamos nosotros. Johnson era un buen muchacho, aunque fuera de Minnesota. You know, le llevaré este chicle a su vieja con sus cosas. Fue lo último que masticó.
JOE.- Son cosas de la guerra, Mac. Qué le vamos a hacer. Come on Mac, descansa un rato. Tienes muy mala cara.
MAC.- Estoy muy desmoralizado, Joe. Sandy, Bob y el cabo Johnson se me han muerto encima.
JOE.- Ya me lo has dicho, Mac. ¿Dijeron algo?
MAC.- ¿Quién?
JOE.- Ellos, que si dijeron algo antes de...
MAC.- Tacos. Sandy dijo primero algo de su madre, y luego ya tacos. Los otros tacos directamente. Sandy algo de su madre... y tacos...
JOE.- Mac, repites las cosas, you know. Repites siempre muchas veces las cosas. Y eso no es bueno. (Se tumba en su camastro.)
MAC.- ¿Tú no echas de menos a tu madre?
JOE.- Sí, mucho. Sobre todo por las mañanas.
MAC.- ¿Y a tu novia?
JOE.- También mucho. Sobre todo por las noches. Hey Mac, estás tiritando.
MAC.- Es del frío. Es lo peor de la guerra, you know, que no vengan las mujeres con nosotros. ¿Te imaginas? Yo vendría ahora del puesto y mi madre me tendría preparado café caliente y no esto (Tira el café.) ...y tarta de manzana. ¡Y Mary! ¡Que estuviera también esperándome! Me abrazaría, y la guerra sería más soportable. ¿Por qué venimos nosotros solos a la guerra, Joe? ¿Por qué no traen a las mujeres con nosotros?
JOE.- No lo sé. Me imagino que sería un lío. You know, habría que traer también a los niños, al perro, el vídeo, la televisión... Sería peligroso, ¿ok?
MAC.- ¿Peligroso? ¡Sandy, Bob y el cabo se me han muerto encima y ni siquiera habían desayunado! Si al menos hubiesen dormido ayer con sus mujeres, si hubiesen tomado sus corn-flakes, sus huevos con beicon... you know y sus hijos les hubiesen dado un beso antes de salir de patrulla, se hubiesen muerto decentemente, ¿ok?, y no así. ¿Qué hacemos los hombre solos en la guerra mientras los demás están en sus casa viendo la televisión?
JOE.- Sí, Mac, tienes razón, ¿ok?. Es duro ser hombre. Sobre todo cuando hay guerra.
MAC.- (A gritos, un poco ya fuera de sí.) ¡Se lo voy a decir a mi capitán! ¡Que me traiga a Mary, mi dulce Mary, mi querida Mary! ¡Sueño con ella a todas horas! ¡La quiero, la necesito...!
JOE.- Una mujer es lo más hermoso que hay en el universo. You know, Dios hizo un buen trabajo cuando las creó. Se esmeró. (Descubre algo de pronto.) Oye Mac, debajo de ti hay sangre..., un charquito.
MAC.- Mirando.) Pues sí, es verdad. No me había fijado. ¿De quién es?
JOE.- No lo sé, Mac. Antes no estaba ahí. Antes de que tú vinieras, quiero decir. (Se acerca a él.)
MAC.- Pues hay mucha. (Se mira.) Parece que baja por aquí, por la pierna.
JOE.- ¡Dios mío, Mac! ¡Estás herido!
MAC.- (Quitándose la ropa y mirando.) No noto nada...
JOE.- ¡Aquí! ¡Tienes un agujero en este lado! ¡Y otro más abajo! ¡Mac! ¡En el estómago tienes otro boquete grandísimo! ¡Oh, my God, Mac! ¡Qué te ha pasado!
MAC.- (Se agarra el estómago y cae de rodillas, gravísimo de pronto al ver sus heridas.) ¡Voy a morir, Joe! ¡Estas heridas son malas, you know! ¡Lo noto por dentro! ¡Estas cosas se saben! (Tose.)
JOE.- ¡Voy a llamar a los sanitarios!, ¿ok?
MAC.- ¡No! ¡Espera!, ¿ok? ¡Antes quiero dictarte una carta para Mary! ¡Mi última carta, you know! ¡Luego ya no podré!
JOE.- Ok, Mac (Coge papel y bolígrafo.) Lo que tú digas.
(Joe copia entre lágrimas las entrecortadas palabras de su agonizante compañero, mientras suena una música patriótica yanqui que da una nota de color a la patética escena.)
MAC.- My dear Mary, dos puntos. Espero que al recibo de la presente te encuentres bien. Yo, lo normal en caso de guerra, muriéndome. Quiero que sepas que te he amado siempre, baby, diga lo que diga tu madre. Desde pequeños, cuando jugábamos a médicos en el cobertizo, Mary. No podremos hacer el viaje de novios a caballo por Texas, como siempre soñé, ni podremos montar el MacDonalds en la esquina de Main Street, como tanto deseabas. Dile a mi madre que no le escribo porque, aunque la quiero, no sé qué decirle. Si me dan una medalla por morirme, haces una copia para ti y a ella le das el original. Al fin y al cabo es mi madre. Da recuerdos a tus padres, a tus hermanos, a tus tíos y demás familia. ¡Qué duro es morir lejos de ti, Mary y de la dulce patria! Se despide de ti para siempre con un beso, este tu novio que lo fue, Mac Key Junior.
JOE.- (Repite mientras copia.) "...que lo fue, Mac Key Junior". ¿Algo más, Mac?
MAC.- Postdata: "Mary, siempre has creído que era tartamudo, y no es verdad. Sólo tartamudeaba contigo, del amor que me entraba cuando me mirabas. Con los demás hablo normal. Pregúntaselo a cualquiera. Otro beso póstumo. I love you".
JOE.- Está todo, Mac. ¿Quieres algo más?
MAC.- No. Ahora sólo quiero decir unos cuantos tacos antes de... ¡Cabrones! ¡hijos de puta! ¡Maricones!...
JOE.- (Zarandeándole en sus brazos.) ¡Mac! ¡La dirección, Mac! ¡Que no me has dado las señas donde tengo que mandarla...! ¡Mac...! ¡Mac...!
(El ruido de las bombas ahoga las últimas palabras de Joe Smith, con el cadáver en sus brazos de su amigo y compañero de armas, Mac Key Junior. Oscuro)