jueves, 23 de junio de 2016

PRUEBA EXTRAORDINARIA DE 3º DE ESO

Os dejo en este enlace el cuaderno de actividades de refuerzo para preparar la prueba extraordinaria de Lengua castellana y literatura de 3º de ESO. Podéis descargarlo (y completarlo en esas hojas) o hacerlo en vuestro cuaderno de clase. Para realizarlo tenéis que consultar el libro de texto y las presentaciones empleadas en clase, que tenéis recogidas en la columna de la derecha del blog (curso 2015-2016 / 3º de ESO). Son actividades del mismo tipo de las realizadas en clase o en los exámenes, así que sirven para realizar un repaso práctico de todo lo trabajado en el curso. Debéis traerlo completo para el examen del día 2 de septiembre, puesto que se tendrá en cuenta para la evaluación final extraordinaria. Y, por supuesto, leed y escribid mucho.
Aprovecho esta entrada para desear feliz verano a todos los lectores del blog.

lunes, 20 de junio de 2016

PARA REFLEXIONAR EN EL DÍA MUNDIAL DE LOS REFUGIADOS



Nadie elige convertirse en refugiado

Entre tu pueblo y mi pueblo
hay un punto y una raya
la raya dice no hay paso
el punto vía cerrada.
 
Y así, entre todos los pueblos
raya y punto, punto y raya
con tantas rayas y puntos
el mapa es un telegrama.
 
Caminando por el mundo
se ven ríos y montañas
se ven selvas y desiertos
pero ni puntos ni rayas.
 
Porque esas cosas no existen
sino que fueron trazadas
para que mi hambre y la tuya
estén siempre separadas.
Aníbal Nazoa, La memoria escondida


Rescato en el Día Mundial de los Refugiados, además del poema de Aníbal Nazoa y del eslogan de ACNUR, este artículo de Álex Grijelmo, publicado en El País hace dos años y medio, para que reflexionemos tras su lectura sobre el uso y significado que damos a las palabras «extranjero» e «inmigrante» y a otras como «español» o «ciudadano», ya que esconden ciertamente un trasfondo ideológico y social muy marcado y preocupante.

LA PALABRA "INMIGRANTE" SE HEREDA

Llamamos extranjero a un alemán o a un canadiense, pero inmigrante a un rumano o un marroquí


Cristiano Ronaldo no recibe el apelativo de “inmigrante”, sino el de “extranjero”, pese a que técnicamente cumple los requisitos del inmigrante. Lo mismo sucede con el brasileño Mazinho, instalado en España tras su paso por el Celta. A su compatriota Diego Costa incluso le ha propuesto el seleccionador de fútbol, Vicente del Bosque, que se vista de rojo. No adjudicamos tampoco la palabra “inmigrante” a los altos ejecutivos alemanes, franceses o italianos de BMW o de Crédit Lyonnais o de Telecinco que dirigen esas empresas en España.

“Inmigrante” se define en el Diccionario de la Real Academia así: “Que inmigra”.

Y en “inmigrar” (del latín immigrare) leemos: “Dicho del natural de un país: llegar a otro para establecerse en él, especialmente con idea de tomar nuevas colonias o domiciliarse en las ya formadas”.

Dejando al margen que la definición tal vez necesite un retoque, entendemos que serían inmigrantes un alemán o un canadiense que se integraran en sus respectivas colonias establecidas en España (el Diccionario no dice si han de ser grandes o pequeñas); lo mismo que un ecuatoriano o un rumano que vienen a buscarse la vida de obra en obra. Pero la aplicación de la palabra, a los unos sí y no a los otros, refleja la distinta mirada con que los observamos.

No solo eso. Los extranjeros como los referidos futbolistas y directivos pueden quedarse a vivir con sus hijos o tenerlos ya en España. Acaso los apellidos nos darán la pista de que sus familias vinieron de lejos, pero pronto tomaremos a esas criaturas por compatriotas, sin ningún problema, sobre todo si les oímos hablar con naturalidad en una lengua española. Así sucede con uno de los hijos de Mazinho: Thiago Alcántara, nacido en Italia, que se siente español y ya ha jugado en La Roja.

Sin embargo, los hijos de los inmigrantes marroquíes o colombianos de empleos más menestrales tienen reservado otro nombre en las estadísticas y en nuestro imaginario: son “inmigrantes de segunda generación”. Es decir, se les traspasa la condición de inmigrante aunque se hayan criado en España y estén formados en lo que ahora llamamos “nuestro sistema educativo” (antes “nuestros colegios”).

Por el contrario, no existen “extranjeros de segunda generación”, ni los niños que llegan con sus padres a Benidorm reciben el nombre de “turistas de segunda generación”. La palabra “inmigrante”, en cambio, sí la hemos hecho hereditaria.

Anoté este titular el 13 de mayo: “El 50% de los inmigrantes de segunda generación se sienten españoles”. La expresión se repetía en decenas de diarios, con datos procedentes de la Investigación Longitudinal sobre la Segunda Generación en España (Instituto Ortega y Gasset - Universidad de Princeton), según la cual el sentimiento español aumenta en quienes llegaron de niños. El texto de una de esas noticias contaba también que el porcentaje de quienes se sienten españoles “es todavía mayor entre los que han nacido en el país (80%) frente a los que han llegado a edades tempranas”.

Resulta difícil entender que se llame con frecuencia “inmigrantes de segunda generación” a quienes ya son españoles y en muchos casos además nacieron en España. Si se pretende analizar una situación sociológica y definir un grupo por el origen de sus padres, pueden denominarse “españoles hijos de emigrantes” o, quizá mejor, “españoles hijos de extranjeros”; pero en todo caso “españoles”, pues esa nacionalidad tienen o merecen.

Les hemos dado a cientos de miles de quienes llegaron desde muy lejos el carné de identidad para que lo lleven en el bolsillo, tienen acceso a la Seguridad Social y al trabajo, y sus hijos pueden educarse en las universidades españolas. Todo eso va por la vía legal. Pero a menudo les negamos lo más definitivo, lo que va por la vía emocional: las palabras. La palabra español, la palabra igual, la palabra votante, la palabra ciudadano, la palabra vecino, la palabra contribuyente. El término “inmigrante”, hereditario además, las aniquila todas, ocupa sus espacios y, a veces, también arrincona los derechos que se vinculan a ellas.

UN «ROSCO» Y UNA «PATATA CALIENTE»

Os propongo un par de actividades de repaso de todo el curso en forma de juegos: un rosco a imitación del concurso Pasapalabra y un cuestionario hecho con Hot Potatoes.


A

Figura literaria que consiste en la repetición de de la misma palabra al comienzo de varias frases o versos.
B

Tópico literario que exalta la vida tranquila en el campo alejada de preocupaciones y ambiciones.
C

Grado del adjetivo.
D

Modalidad oracional que expresa duda.
E

Función sintáctica que realiza la preposición.
F

Función del lenguaje que sirve para asegurar el canal comunicativo.
G

Nombre del primer escritor en lengua castellana de nombre conocido.
H

Secuencia de dos vocales que no se pronuncian dentro de una misma sílaba sino que forman parte de sílabas consecutivas.
I

Modo verbal que expresa la acción verbal como una orden.
J

Canción popular escrita en mozárabe en la que una mujer se lamenta por la ausencia del amado.
L

Estrofa de cinco versos que recibe su nombre a partir de un verso de Garcilaso de la Vega.
M

Joven enamorada protagonista de «La Celestina».
N

Palabra principal de un sintagma.
O

Composición lírica de tono elevado adecuada para la reflexión filosófica y moral.
P

Descripción física de una persona.
Q

Protagonista de la novela más universal de Miguel de Cervantes: don…
R

Pronombre como que o quien que sustituye a un sustantivo que aparece antes en el texto llamado antecedente.
S

Poema no estrófico de versos heptasílabos y endecasílabos que riman a gusto del poeta.
T

Personaje del «Libro de Buen Amor» antecedente de la alcahueta Celestina.
U

Tópico literario cuya pregunta implica la desaparición de algo o alguien por efecto del paso del tiempo o de la muerte.
V

Clase de palabra que realiza la función de núcleo del predicado.
Z

CON LA Z: dialecto del castellano hablado en el sur de España.




martes, 14 de junio de 2016

SIEMPRE BORGES

Es el trigésimo aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges, que se conmemora hoy, una magnífica ocasión para leer alguno de sus cuentos o poemas o ensayos, porque de lo que estoy seguro es que no será el último. Porque Borges es un autor que equivale a todo un mundo. Este texto que dejó escrito en el final del Epílogo de El hacedor, uno de sus libros donde se entreveran relatos, poemas y ensayos de muy variados temas y asuntos, así nos lo atestigua. 

Borges retratado por John Sokol
Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.


En el blog encontraréis varias entradas dedicadas a él por si queréis conocer más obras suyas o también podéis entrar en la siempre recomendable página de ciudad seva o en esta guía literaria que recoge enlaces para leer una selección de sesenta cuentos. También os puede resultar interesante esta pequeña antología de sus cuentos que preparé hace un tiempo.



Jorge Luis Borges es la suma de numerosas ideas, símbolos, personajes inolvidables, lugares fantásticos y palabras imborrables, como nos transmite en este poema de Los conjurados.

LA SUMA

Ante la cal de una pared que nada

nos veda imaginar como infinita

un hombre se ha sentado y premedita

trazar con rigurosa pincelada



en la blanca pared el mundo entero:

puertas, balanzas, tártaros, jacintos,

ángeles, bibliotecas, laberintos,

anclas, Uxmal, el infinito, el cero.



Puebla de formas la pared. La suerte,

que de curiosos dones no es avara,

le permite dar fin a su porfía.



En el preciso instante de la muerte

descubre que esa vasta algarabía

de líneas es la imagen de su cara.