jueves, 10 de abril de 2014

"EL JARAMA", UNA NOVELA OBJETIVISTA


"El Jarama" de Rafael Sánchez Ferlosio es la mejor plasmación de la técnica objetivista de la década de los años cincuenta del siglo XX: el narrador se limita a registrar los hechos como si de una cámara cinematográfica se tratara, sin valorarlos ni comentarlos en ningún momento. Es un relato simultáneo y objetivo, en tercera persona, cuya acción transcurre durante dieciséis horas. La obra narra la excursión de unos jóvenes al río Jarama a través de las conversaciones que mantienen dos grupos de personas: los jóvenes excursionistas, que proceden de un barrio obrero de Madrid, y los adultos que se reúnen en un merendero próximo al río. La trivialidad de los diálogos, en los que se reproduce con absoluta fidelidad el habla coloquial de la época, y lo insustancial de los hechos narrados (salvo un triste incidente al final) hacen aflorar ante el lector la falta de sueños, de aspiraciones y de ilusión de ambas generaciones. Esta superficialidad e intrascendencia de las acciones y los diálogos contrasta con la autenticidad y superioridad de la naturaleza.
Muchos son los valores artísticos de esta novela ganadora de los premios Nadal (1955) y de la Crítica (1956): el profundo conocimiento de la realidad física donde se desarrolla la acción y del espíritu de los personajes que aparecen en la novela; la reproducción magistral del diálogo, como si fuera la transcripción de una grabación magnetofónica; la fuerza poética de su estilo,... Marcó un hito dentro de la novela española de posguerra y a pesar de ser una novela objetivista es, para algunos críticos como Sanz Villanueva, "la novela más política que quizás se haya publicado en nuestra historia reciente", pues sin defender una opción política y social concreta acierta a mostrar metafóricamente "el estrangulamiento vital de la España del medio siglo", en palabras de Jordi Gracia.
La novela, de la que Sánchez Ferlosio ha renegado muchas veces por la cantidad de interpretaciones simbólicas que han hecho lectores y críticos, es, según el propio autor, el ejercicio de "su sola afición, libre interés o propia espontánea curiosidad", de alguien "que no se tiene a sí mismo por profesional de nada". Esta declaración nos muestra la actitud libre y personal de un autor que no desea ser clasificado con etiquetas simplistas y que no se encuentra a gusto en las clasificaciones de críticos y estudiosos.
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Os dejo la presentación de la novela realista de los años cincuenta en la que se inscribe "El Jarama".

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