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viernes, 20 de octubre de 2017

GREGUERÍAS Y TUITS


Ramón Gómez de la Serna en el Circo Price.
Este año se ha cumplido el centenario de la publicación del primer volumen de Greguerías de Ramón Gómez de la Serna. A pesar de esos cien años, las greguerías, de las que ya hemos tratado en otras entradas de este blog, siguen muy vivas en la actualidad. Para algunos, muchos de los tuits que se escriben todos los días son herederos de ese género inventado por Gómez de la Serna, que aúna brevedad, ingenio, humor y reflexión, siempre con un toque original y personal.
Estas son algunas de las reflexiones, entresacadas de un prólogo a un volumen de sus Greguerías,  que el autor hizo sobre esta nueva forma de escribir tan cercana a nuestro tiempo:
  • La greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, a acertar o a no acertar lo que puede no estar en nadie o puede estar en todos.
  • No deben asemejarse a nada de lo ya dicho.
  • Nunca pueden ser rebuscadas. Hay que esperarlas deambulando o sentados.
  • No es la greguería una frase célebre.
  • Verdadero pescador de greguerías, me paso días y días esperando las que lo son y tirando de nuevo al agua las que son sólo sardinas.
  • ...Se está siempre cerca de una greguería, pero nunca se la toca.
  • ¿Frase lapidaria? La greguería no sale de debajo de ninguna lápida de tumba.
  • Humorismo + metáfora = greguería.
  • Además la "greguería" tiene condiciones para captar por un nuevo lado el mundo que nace.
  • De todos modos, la greguería es esas cosas y más que esas cosas, pues la nueva literatura es evasión, alegría pura entre las palabras y los conceptos más diversos: estar aquí y allá al mismo tiempo, desvariar con gracia.
Sin duda, algunas de estas reflexiones habrán pasado también por las cabezas de los tuiteros con más talento e ingenio que pululan por las redes. Algunos de esos chipazos originales, que son en ocasiones los tuits, podrían estar firmados por el mismo Ramón Gómez de la Serna, un autor muy atento siempre a todo lo nuevo que deparaba el mundo moderno y un autor iconoclasta y provocador que exploró un nuevo territorio en la literatura de principios del siglo XX.
Como pronto vamos a empezar en todos los cursos con el estudio de la Literatura, os dejo una pequeña selección de greguerías sobre literatura, muy sugerentes y originales:
El libro es un pájaro con más de cien alas para volar.
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Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas.
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La luna es un banco de metáforas arruinado.
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El escritor quiere escribir su mentira y escribe su verdad.
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Sólo el poeta tiene reloj de luna.
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El libro es el salvavidas de la soledad.
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El lector como la mujer ama más a quien más lo ha engañado.
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El poeta miraba tanto al cielo que le salió una nube en un ojo.

viernes, 10 de febrero de 2017

GREGUERÍAS PARA LEER... Y PARA ANALIZAR

Os dejo unas cuantas greguerías de Ramón Gómez de la Serna para leer y también para analizar sintácticamente. Siempre es aconsejable entender bien el significado del enunciado que vamos a analizar para no tropezar en el desarrollo del ejercicio; así que, antes de lanzaros al análisis,  hay que conectar con el personalísimo humor de este genial escritor que hace ahora un siglo alumbró estas originales composiciones.

El sueño es un pequeño adelanto que nos hace la muerte para que nos sea más fácil pasar la vida.
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El cepillo es un milpiés que se escapa siempre del sitio en que debía estar.
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Es conmovedor en las óperas ver que cuando lloriquea la que canta todo el coro la consuela.
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Era tan pulcro aquel verdugo que desinfectaba la guillotina antes de cortar la cabeza de la víctima.
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En las huellas digitales está ya el laberinto del crimen, pero falta quien las sepa descifrar antes de que sea irreparable.
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Metía tal escándalo con su calva que se enteraba todo el mundo de que había llegado.
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El fotógrafo nos coloca en la postura más difícil con la pretensión de que salgamos más naturales.
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Los animales de la selva, cuando hablan de los que están en los parques zoológicos, los llaman despectivamente «burócratas».
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A los pintores les preocupa mucho poner la pinta blanca que hace que los ojos miren con amistad o con enemistad.
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Se ve claramente la hipocresía humana cuando el que estaba furibundo o la que estaba furibunda tiene que atender al teléfono y se llena de amabilidad.
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Lo peor de la ambición es que no sabe bien lo que quiere.
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Estaba tan loco que el sastre le preguntó, al hacerle el chaleco, si se lo hacía con mangas largas.
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Hay dos tipos humanos diametralmente opuestos: los que piden sopa siempre y los que no la toman nunca.
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Hay un momento en que el astrónomo debajo del gran telescopio se convierte en microbio del microscopio de la luna, que se asoma a observarlo.

lunes, 14 de enero de 2013

RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA Y EL HUMOR DE LAS VANGUARDIAS

 «Escribir es que le dejen a uno llorar y reír a solas»
Ramón Gómez de la Serna
La creatividad de los vanguardistas fue desbordante. Su constante búsqueda de nuevos temas y nuevas formas expresivas hizo que se adelantaran a su tiempo, proponiendo creaciones que solo mucho más adelante han cuajado. Todo ello fue realizado siempre con un instrumento demoledor, con una afilada arma: el humor.
Ya José Ortega y Gasset había explicado en La deshumanización del arte que el arte nuevo de principios del siglo XX se caracterizaba por la burla, por la ironía, por el humor, que se hacía incluso hasta del propio arte: «ser artista es no tomar en serio al hombre tan serio que somos cuando no somos artistas». El nuevo arte aspiraba así a ser considerado como un juego con lo que se perdía todo propósito de trascendencia. Ortega remataba así el mencionado ensayo: «al vaciarse el arte de patetismo humano queda sin trascendencia alguna -como sólo arte, sin más pretensión».
Entre los vanguardistas españoles, Ramón Gómez de la Serna fue uno de los más originales y atrevidos y el que explotó al máximo las posibilidades del humor. El humor recorre toda su obra, no solo las greguerías, e impregna toda su vida. Sus extravagantes conferencias (a lomos de un elefante en París, sobre el trapecio en un circo de Madrid o disfrazado de torero) son solo un ejemplo de su actitud irreverente ante el mundo.
Entre sus greguerías selecciono estas seis, verdaderos prodigios de humor negro (término acuñado por el padre del Surrealismo, André Breton, en su famosa Antología del humor negro y que «se ejerce a propósito de cosas que suscitarían, contempladas desde otra perspectiva, piedad, terror, lástima o emociones parecidas» según la Real Academia Española ):

 El verdugo es igual al antropófago: los dos matan para comer.
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 En los sueños del calvo no hay sombra.
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 Un cementerio es una gran botica fracasada.
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 Los sordos ven doble.
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 Las criadas se exceden en el esmero de encerar los pisos para ver si así se resbalan y se matan sus señores.
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 El manco de los dos brazos se quedó en chaleco para toda la vida.

Ramón Gómez de la Serna llegó a incluso a filmar un monólogo humorístico que podemos ver y escuchar más abajo, verdadero precedente de los populares monólogos humorísticos que viven estos años una gran popularidad tanto en la televisión como en los teatros y otras salas de entretenimiento. En la película, dirigida por Feliciano M. Vitores en 1928, el escritor Ramón Gómez de la Serna hilvana un monólogo humorístico sobre el monóculo sin cristal, los ruidos del corral y la importancia de la mano en el arte de la oratoria. Todo un alarde de ingenio y originalidad.
 

Por todo ello Ramón fue en su época uno de los tres extranjeros que perteneció a la Academia Francesa del Humor, junto al actor y director de cine Charles Chaplin y el escritor italiano Pitigrilli.