lunes, 13 de abril de 2015

LA LITERATURA DEL RENACIMIENTO

Hombre de Vitruvio de
 Leonardo da Vinci

Durante el siglo XVI se desarrolló un movimiento cultural y artístico que supuso una nueva concepción del hombre y del mundo: el Renacimiento. Mientras que en la Edad Media se consideraba que Dios era el centro del universo y se concebía la existencia terrena como un tránsito para conquistar la vida eterna, en el Renacimiento se situó al hombre en el centro del mundo, al que consideró, con una actitud vitalista, un lugar de goce, digno de ser vivido.

Esta nueva valoración del hombre implicará cambios sustanciales: surge un nuevo modelo de hombre (el ideal del «cortesano», experto en armas y en letras); la naturaleza parece estar a disposición del hombre, que, con la ciencia y la técnica, se cree capaz de dominarla; la confianza en el poder humano de la razón, el racionalismo, hace que el ser humano pueda mejorar en la vida y superarse en el terreno moral; la espiritualidad también pasará a ser vivida de una forma distinta, más auténtica y personal. Estas nuevas ideas están alimentadas por el Humanismo, movimiento cultural que ya en el siglo XV había penetrado en España y que consideraba al ser humano como medida de todas las cosas y  recuperó el pensamiento y el arte de Grecia y Roma. Entre los humanistas, en España fue decisiva la influencia de Erasmo de Rotterdam, quien defendía una religión libre de supersticiones, pura, íntima y personal. De las nuevas ideas filosóficas destacó el neoplatonismo, que sostenía que la realidad material es reflejo de otra espiritual superior que se pretende alcanzar por el conocimiento o por otros caminos que conducen a lo eapiritual (como el amor o la belleza).
La literatura española del siglo XVI reflejó todos estos cambios, fruto también de las influencias de la literatura italiana y de la literatura clásica grecolatina. Los temas y las formas de la literatura renacentista se renuevan por completo. En lo temático, se reelaboran los mitos clásicos y el amor y la naturaleza recibe un tratamiento idealizado. Además surgió una nueva sensibilidad espiritual que dio lugar a la ascética y la mística. La literatura se acercó a la realidad social de la época, especialmente en la novela picaresca. En lo formal, los autores renacentistan buscaron los ideales de sencillez, claridad y naturalidad. Para ello, en la lírica, por ejemplo, se adoptó el verso endecasílabo, propio de la poesía italiana, y con él se se empezaron a emplear nuevas composiciones y formas estróficas, a la vez que se recreaban los géneros líricos de raigambre clásica.
En la literatura renacentista española se perciben dos tendencias contrapuestas: una idealizada, que se observa en la lírica italianizante o en los libros de caballerías, los libros pastoriles o los libros de aventuras bizantinas; y otra realista, que se aprecia en la novela picaresca y la prosa de pensamiento humanista (diálogos, crónicas sobre la conquista de América, estudios sobre lengua y literatura,...).
En las próximas entradas iremos estudiando los autores y las obras más importantes de esta época: Garcilaso de la Vega, Fray Luis de León, san Juan de la Cruz, santa Teresa de Jesús, Miguel de Cervantes,... Con la literatura renacentista, se inicia en España el período conocido como «Siglos de Oro», que abarca los siglos XVI y XVII.

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