miércoles, 14 de marzo de 2012

RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDALO A OTROS

Memorial a las víctimas de la Guerra Civil y la Posguerra

"Recuérdalo tú y recuérdalo a otros" es un verso del poeta Luis Cernuda, de la "Generación del 27", que aparece en el "Memorial a las víctimas de la Guerra Civil y la Posguerra", en el cementerio de Torrero, que habéis visitado estos días con vuestros profesores de Historia.
El monumento recuerda a las víctimas del franquismo y, en especial, a las 3.543 personas que fueron ejecutadas durante la Guerra Civil y la posguerra en la tapia trasera del cementerio, junto a lo que hoy es el mausoleo de Joaquín Costa, y cuyos restos fueron encontrados en dos grandes fosas comunes en 1979, escondidos y olvidados durante más de cuatro décadas.



Os dejo el poema de Cernuda que se abre con el verso citado. Este poema nace en 1961 tras el encuentro del escritor con uno de los brigadistas que vino a España a luchar en 1936 para defender la democracia y la libertad. El poema es un homenaje a todos aquellos que luchan por un ideal, un canto en defensa de la dignidad del hombre y un recordatorio de que solo la memoria del pasado, frente al olvido y la mentira, nos hará seguir avanzando.

Han pasado más de setenta y cinco años del estallido de la Guerra Civil y la seguimos recordando y estudiando. Han pasado más de cincuenta años de la creación de este poema y lo seguimos recordando y leyendo.
 
                             1936

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros,

cuando asqueados de la bajeza humana,
cuando iracundos de la dureza humana:
este hombre solo, este acto solo, esta fe sola.
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

En 1961 y en ciudad extraña,

más de un cuarto de siglo
después. Trivial la circunstancia,
forzado tú a pública lectura,
por ella con aquel hombre conversaste:
un antiguo soldado
en la Brigada Lincoln.

Veinticinco años hace, este hombre,

sin conocer tu tierra, para él lejana
y extraña toda, escogió ir a ella
y en ella, si la ocasión llegaba, decidió apostar su vida,
juzgando que la causa allá puesta al tablero
entonces, digna era
de luchar por la fe que su vida llenaba.

Que aquella causa aparezca perdida,

nada importa;
Que tantos otros, pretendiendo fe en ella
sólo atendieran a ellos mismos,
importa menos.
Lo que importa y nos basta es la fe de uno.

Por eso otra vez hoy la causa te aparece

como en aquellos días:
noble y tan digna de luchar por ella.
Y su fe, la fe aquella, él la ha mantenido
a través de los años, la derrota,
cuando todo parece traicionarla.
Mas esa fe, te dices, es lo que sólo importa.

Gracias, compañero, gracias

por el ejemplo. Gracias por que me dices
que el hombre es noble.
Nada importa que tan pocos lo sean:
uno, uno tan sólo basta
como testigo irrefutable
de toda la nobleza humana.


No hay comentarios:

Publicar un comentario